Un cordial saludo a todos mis queridos lectores.

Los seres humanos pensamos muchas veces que la parte del cuerpo más importante son los ojos. Otros piensan que la parte más importante son los oídos. Otros piensan que la parte mas importante es el estomago, y así si preguntamos obtendremos diversas respuestas.

Cierto es que todas las partes del cuerpo son importantes, pues si no tenemos piernas no podemos andar, si no tuviéramos oídos como podríamos escuchar, si no tuviéramos ojos como fuese posible el ver, si no tuviéramos un estomago, como podríamos digerir los alimentos. Pero hay una parte del cuerpo la cual nosotros pensamos que es la más insignificante y es una de la más importante.

Llego a mis manos algo que quiero compartir con Ustedes, pero que se den cuenta que una de las partes del cuerpo la cual creemos mas insignificante, es una da las mas importantes, y dice así: “Cuando yo era muy joven, mi madre me preguntó cual era la parte del cuerpo más importante. Yo pensaba que el sonido era muy importante para nosotros los seres humanos, entonces le dije: Mis oídos. No, dijo ella, muchas personas son sordas. Pasó un tiempo y mi madre volvió a preguntarme. Yo había pensado bastante y creía tener la respuesta correcta. La visión es muy importante para todos, entonces pueden ser nuestros ojos. Ella me miró y dijo: Todavía no tienes la respuesta correcta, porque hay muchas personas que nacen ciegas. Siempre creí que era apenas un juego entre nosotros dos. Pero el día que murió mi abuelo, y ante mi dolor ella dijo: Hoy es un día en que necesitas aprender esta importante lección. La parte más importante del cuerpo son tus hombros. Intrigado, pregunté: ¿Por qué ellos sostienen mi cabeza? No, respondió, es porque en ellos puedes apoyar la cabeza de un amigo o alguien amado cuando llora. Todos necesitamos de un hombro para llorar en algún momento de nuestra vida. En esa ocasión descubrí cuál era la parte del cuerpo más importante. Porque, en aquel momento, quién necesitó un hombro fui yo. 

Por eso le pido a Dios que tu tengas siempre bastante amor y amigos, para que sus hombros estén siempre listos cuando alguien los necesite.

No olvides que las personas podrán olvidar lo que decimos…olvidar lo que hacemos…pero nunca olvidarán lo que lo que le hacemos sentir.

Los buenos amigos son como las estrellas…No siempre las vemos, pero sabemos que siempre están ahí. Sobre todo cuando los necesitamos.

Termino con los Versículos 2 y 3 de la Carta de San Pablo a los Efesios Capitulo 4 que dice: “Que vivan a la altura del llamamiento que han recibido; sean de lo más humilde y sencillo, sean pacientes y conllévense unos a otros con amor. Esfuércense por mantener la unidad que crea el Espíritu”.

Hasta la próxima y muchas bendiciones para todos.