Sin duda, uno de nuestros mejores empresarios es Miguel Vargas Maldonado. Nadie le llega  en habilidad, sentido previsor y audacia ni en eso de mantener su franquicia, manejarse con una clientela a la baja, conseguir financiamiento fácil, sumarse a grandes consorcios (algo de las ganancias le toca), maquillar la contabilidad de activos y gastos corrientes y manejar el negocio con lambones y ejecutivos saltapatrases. Quienes mejor pueden certificar esas cualidades son sus principales clientes: Leonel Fernández y Danilo Medina. (Bien merece una mención en Forbes y el premio al Empresario del Año).