Era el titular del Periódico El Nacional, del Viernes, 30 de Octubre. Otro refrito, un tonificante para la incontestable declaración del Señor William Malamud, Vicepresidente de la Cámara Americana de Comercio, quien dijo: Hay algo podrido en el Estado.

Cancelaban un General y a seis Coroneles por Tráfico de Armas y de Drogas. Rápida y efectiva era la reacción del Gobierno y de las autoridades penales, porque se trataba de Militares. Muy distinto reaccionan en el caso de la Oficina de Ingenieros Supervisores, con los señores Miguel Pimentel Kareh y los hermanos Florencio.  A pesar de que tres de los detenidos, por este caso, se les conocerá apelación el 10 de Noviembre.

Decía el parte Militar, que el General tenía una tienda de armas, prevalido de su cargo, en el departamento de material bélico, del Ministerio de Defensa. Pues este oficial se le vinculaba a una supuesta red internacional que traficaba  armas de fuego.  Una anomalía vigente por más de dos años, la cual pasó desapercibida por las agencias de inteligencia de las Fuerzas Armadas y de la Dirección Nacional de Investigaciones hasta que las agencias de los Estados Unidos llamaron la atención.  Lo mismo que sucedió con la droga de la Dirección Central Antinarcótica, de la Policía Nacional.

Pasaban a retiro forzoso a seis coroneles, por tráfico de drogas y por recibir sobornos de narcotraficantes.  Llamaba la atención el caso de un Coronel y de su hijo, un raso de su misma rama militar, quienes fueron apresados en Barahona, mientras recibían un cargamento de 338 kilos, de cocaína.

Apelamos, en este caso, a la inteligencia delictiva y a la inteligencia criminal, puesto que una operación de 338 kilos de cocaína, un negocio superior a los US$22 Millones de dólares, más de RD$950 Millones de Pesos, desborda la capacidad financiera, de embalaje, distribución y de soporte logístico de esa droga hacia los Estado Unidos.  Sería bueno saber sobre los dueños reales de este negocio.  Pues ni el coronel y su hijo solos, ni en sus sueños más salvajes, pudieran realizar esta empresa delictiva y criminal.

Puntualizaban en otro retiro forzoso, de otro Coronel el del hijo de un ex Ministro de Defensa, a quien vinculaban con el tráfico de drogas y de otra Coronela que ofrecía desde su cargo, en un organismo sensitivo, logística de seguridad a narcotraficante, a cambio de dinero.

Tenemos más dudas que certezas sobre la propiedad de toda esta droga, ya que, si intercambiamos los argumentos y los intereses de poder en vueltos en las Fuerzas Armadas, en la Policía Nacional y en la Dirección Nacional de Control de Drogas, descubrimos que los vicios Públicos del Sistema Penal se convierten en éxitos Privados.

Falta coherencia y consistencia investigativa en todos estos casos. Estamos frente a un Ministerio de Defensa que esgrime una inteligencia personal encargada por el Gobierno, que en lugar de aclarar confunde. Privilegiamos, como siempre, la inteligencia delictiva y criminal apoyada en la metodología de Ingeniería Inversa, de Daniel Dennet.