Le mintieron a los médicos del hospital Moscoso Puello, porque acompañaron al paciente y no se dignaron a decir que había sido brutalmente golpeado.

SANTO DOMINGO.-  Hay que ser una persona deslamada, sin remordimiento, sanguinaria, sin madre, padre o hijos, porque no es capaz de ponerse en el lugar de la otra persona por un instante, solo para salvar su pellejo.

Pero no solo permitieron los hechos, sino que luego lo dejaron morir, mintiendo al equipo del 9-1-1, que si hubiese tenido conocimiento de lo ocurrido, pudieran haber trasladado a la víctima a un hospital traumatológico.

También le mintieron a los médicos del hospital Moscoso Puello, porque acompañaron al paciente y no se dignaron a decir que había sido brutalmente golpeado para que de inmediato tomaran las medidas urgentes, tal vez salvándole la vida.

 

No hay palabras para describir la indignación y la impotencia que siente esa familia, pero que ahora con todas las revelaciones, también siente la población al saber que tenemos miembros de la policía, que en vez de cumplir con proteger a los ciudadanos, activamente participaron por “supuesta omisión” de un brutal homicidio, una tortura, una barbarie, de un joven que no era un delincuente, que por situaciones de la vida, cayó preso y que los que estaban llamados a velar por su vida, en vez, dejaron que lo mataran.

Son tan culpables como los que dieron los golpes.