Esta semana, la Policía Nacional suspendió a un cabo de la institución por hacer disparos al aire en Santo Domingo Oeste, incidente que quedo captado en un video que se hizo viral en las redes sociales.

El suboficial, según la policía, también fue remitido a sus organismos de control para que apliquen las sanciones correspondientes cuando concluya el proceso de investigación que se realiza en torno al incidente.

Vamos a analizar esto, ¿investigación cuando el comportamiento temerario de este cabo quedó captado en cámara?

En el hecho ocurrido en el sector San Miguel del mencionado municipio se observa al agente Argenis Ferreras Castillo de 27 años, haciendo disparos al aire en tono amenazante, mientras que un grupo de personas le rodeaba, luego de lo que parece ser una discusión.

En las imágenes, se le ve golpear su arma en la capota del vehículo y luego vuelve a realizar disparos antes de abordar el auto y marcharse.

Qué investigación se necesita para despedir a este agente de la institución, sin explicación alguna, si es que estamos en serio de la transformación de la institución para la modernización del país.

Su actuación, completamente fuera de control, no importa las circunstancias, puso en peligro la vida de los presentes y de ciudadanos del sector que pudieran haberse convertido en víctimas de una bala perdida.

La prensa ha reportado en el pasado una infinidad de casos en que disparos al aire han cegando la vida de personas, algunos menores de edad, que descansaban plácidamente en sus viviendas cuando los proyectiles atravesaron el techo o una ventana, culminando en tragedia.

Para colmo de males, el comunicado de la policía decía que Castillo era objeto de quejas de varios ciudadanos que lo acusaban de incurrir de manera recurrente en el delito de contaminación sónica con su auto y que para intimidar a quienes expresan desacuerdo con su accionar, realizaba múltiples disparos al aire.

O sea, que los hechos parecen haber ocurrido anteriormente y aun así, residentes del área, salieron a defenderlo, diciendo que es una buena persona.

Que sea o no una buena persona, que en el furor de un incidente haya perdido los estribos, no es lo que está en juego en esta ocasión. Lo que sí es cuestionable es que sea miembro de una institución que está sumergida en una reforma, una institución que durante años se ha visto cuestionada por las actuaciones de sus miembros, que ha carecido de credibilidad.

La policía nacional esta para proteger, y en este caso, aparte de su cancelación, debería ser enviado a la justicia.