El triunfo de la revolución cubana y su relato heroico estaba ampliamente prestigiado entre las juventudes.

¿Qué los Estados Unidos tenían una lectura errónea de la rebelión militar  gestada por el grupo de San Cristóbal con la finalidad de provocar el retorno al poder de Joaquín Balaguer, y que, descubierta por el Triunvirato, desterró a sus cabecillas, lo que giró la orientación de la conjura hacia el reclamo del restablecimiento del gobierno de Juan Bosch, derrocado dos años antes?

Un informe muy puntual sobre lo que acontecía, que el Departamento de Estado redactó para el presidente Lyndon Johnson, publicado por Bernardo Vega en “El peligro comunista en la revolución de abril ¿Mito o realidad?”, evidencia que manejaban los hechos con precisión:

“El movimiento contra el Triunvirato fue iniciado ayer por un grupo mixto de militares insatisfechos, estudiantes y agitadores políticos. Su liderato incluyó a por lo menos dos prominentes miembros del Partido Revolucionario Dominicano del ex presidente: José Francisco Peña, un agitador elocuente y diestro y Miguel Soto, quien dirige la federación de trabajadores afiliados al partido. Ambos son identificados como el ala izquierda del partido y se ha sospechado que ambos tienen ataduras con la extrema izquierda. La información  disponible indica que individuos que se identifican con el movimiento político pro-castrita 14 de Junio también estuvieron involucrados, junto con representantes de grupos estudiantiles extremistas. Sin embargo, no luce que ni el partido comunista oficial ni el Movimiento Popular Dominicano (MPD), un partido orientado hacia los comunistas chinos, estuvieran envueltos directamente…El problema clave es restaurar por lo menos cierto grado de unidad dentro de las Fuerzas Armadas. Una continuación de la disensión abrirá el camino a los elementos extremistas que se han pegado al movimiento contra el Triunvirato y traería la posibilidad de más derrame de sangre. Si la unidad es restaurada, luce probable que la junta llame a elecciones tempranas. La evidencia disponible indica que Joaquín Balaguer probablemente ganaría esas elecciones. Tiene una historia de demagogia y estuvo cercanamente asociado con el régimen de Trujillo. Sin embargo, Balaguer es firmemente anticomunista y goza del apoyo de algunas de las mejores gentes del país”.

¿A cuáles evidencias disponibles se refería el informe para aseverar que Balaguer sería el potencial ganador de unas elecciones, como terminó ocurriendo en las celebradas en 1966?

A las encuestas que evidenciaban que el predilecto de los americanos, Donald Reid Cabral, no prendía en las preferencias, y que el más favorecido era Balaguer.

¿Porqué hubo que atravesar por el desangramiento de una guerra civil, que después derivó en una guerra patriótica al enfrentar una segunda intervención militar estadunidense, para terminar propiciando unas elecciones con un triunfador anticipado?

Jugó un papel muy especial la precaria inteligencia emocional del embajador William Tapley Bennet, que se dirigió con términos humillantes frente al coronel Francisco Alberto Caamaño y a la delegación que acudió ante él buscando su mediación para poner un alto a la revuelta, que no hizo otra cosa que arrojar leña al fuego.

El cuco comunista no era ficción quijotesca, no tenían que ser mayoría los aspiraran a un giro revolucionario, para que eso fuera posible. No eran mayoría los boschistas en la oficialidad militar, y la guerra terminó inclinada hacia el restablecimiento de la constitucionalidad; no lo eran en la revolución encabezada por Fidel Castro y derivó hacia socialismo; ni siquiera lo eran en la revolución socialdemócrata que Lenin viró hacia el establecimiento del primer totalitarismo.

El triunfo de la revolución cubana y su relato heroico estaba ampliamente prestigiado entre las juventudes.