Vergüenza desde la distancia y al mismo tiempo pidiendo que cada día más jóvenes preparados den un paso adelante pero de la mano de los que tienen experiencia por los años y por su merecida honradez y cambiemos el sistema de una  vez por todas, que ya está bueno. 

La realidad política de dónde vengo y resido son muy distintas, porque se fusionan diferentes aspectos fundamentales del diario vivir. Tener o no las necesidades básicas cubiertas, educación, salud y lo más sentido, el hambre del pueblo. En todos los lugares que exista dinero público y personas que su única finalidad es hacerse rico a costa del dinero del pueblo, siempre existirá lamentablemente la corrupción, incluso tener dinero y querer más es la máxima representación que la avaricia no tiene límites. Aquellos que aprovechan la miseria y dan un pan por un voto y ellos se quedan con la panadería completa (estado) para su antojo, sin la más mínima vergüenza ni cargo de consciencia, ese es el día a día político.

Desde la distancia veo con preocupación, desde que tengo uso de razón,  cómo esta práctica está en el torrente sanguíneo de algunos, como si se tratara de una enfermedad hereditaria. Como joven que soy veo a mi alrededor jóvenes muy preparados pero con mucho miedo a ser salpicados y manchados por aquellos que tienen como única finalidad ocupar un cargo político y como un mosquito en la oscuridad chupar la sangre del pueblo.

Entiendo el miedo, lo comprendo porque mucho cuesta la preparación, la dignidad, llevar la frente en alto y que nadie te señale a la ligera, hasta cierto punto es cierto, si no quieres salir manchado no te involucres en política. ¿Pero cómo quedarnos de brazos cruzados y ver como se desmantela un país?  ¿Qué se le deben más favores al narcotráfico que a los ciudadanos? ¿Le dejamos el país y les damos la llave a esos acéfalos?

No es justo, carece de sentido mirar para otro lado y que reine esa lacra, enriquecimiento vergonzoso y que vemos a diario, sólo por tener dinero, es como premiarles. Tienen dinero, pero no tienen la más mínima idea de legislar,  pero por tener dinero tienen derecho a meterse a políticos y peor aún ganar. Que irresponsabilidad, cuando legislar es una de las mayores responsabilidades del mundo. No es un juego, no es para delincuentes ni para el más rico, ni para aquellos que tienen dinero pero que no tienen la preparación, son ricos pero pobres de mente, de principios, no merecen tener en sus manos el bienestar de nosotros el pueblo.

Vergüenza desde la distancia y al mismo tiempo pidiendo que cada día más jóvenes preparados den un paso adelante pero de la mano de los que tienen experiencia por los años y por su merecida honradez y cambiemos el sistema de una  vez por todas, que ya está bueno.

Si no estás conforme con lo que está, la única solución es abrir la puerta sin pedir permiso, porque el país no es de unos cuantos, es de todos y cambiar las cosas, trasformando todo desde la preparación y mirando siempre por el bienestar común.