Para ciertos políticos incapaces de conseguir votos, más vale ser amigo o socio de algún director de periódico que caerle en gracia a los electores. Ese enllavismo (gratuito u oneroso) garantiza una vigencia absolutamente desproporcionada al peso específico en los mercados electorales o debates cívicos sobre ideas de bien patrio. 

Para ciertos políticos incapaces de conseguir votos, más vale ser amigo o socio de algún director de periódico que caerle en gracia a los electores. Ese enllavismo (gratuito u oneroso) garantiza una vigencia absolutamente desproporcionada al peso específico en los mercados electorales o debates cívicos sobre ideas de bien patrio.

Por ejemplo, el presidente de la JCE, Julio César Castaños, opinó que un joven hijo de ricos, que de juguete le compraron un partidito político y carpetea ofreciéndose como “mejor un loco que un ladrón”, Karim Abu Nabá, “luce estridente y desconsiderado, rompe con la tradición política dominicana”. Igual sucede con el nieto de Trujillo, con juicio pendiente por graves ilícitos contra el BNV; Guillermo Moreno, cuyos votos no dan ni para llenar un autobús; algunos “nacionalistas”, que siendo dizque líderes de un micro-partido sin embargo son desgañitados propagandistas de Leonel Fernández; y los despojos de la izquierda…

Si un neozelandés leyera nuestra prensa, creería son grandes líderes, porque logran enormes despliegues diariamente, aunque nunca saquen ni una gata a orinar.