La polémica en torno a la existencia de presuntas cuentas en euros en bancos europeos de la esposa del Presidente y altos funcionarios del gobierno, está acaparando la atención pública, como puede leerse en medios escritos y digitales, y especialmente en las redes sociales.

El asunto ha ido ascendiendo en calor e intensidad al paso de los días, convirtiéndose en tema de campaña. Y como todo cuanto alcanza esa categoría, el fervor y la pasión partidistas le han ido agregando tonos a la nota haciéndolo más estridente.

El gobierno y el partido oficialista temen que el debate del expediente afecte sus posibilidades electorales y han acusado a su principal oponente, el Partido Revolucionario Dominicano de estar detrás de esta denuncia.

El contenido de la reacción del oficialismo toca un punto interesante, porque intenta por medio de una tenaz contraofensiva desviar la esencia del caso y hacer del mismo un simple y objetable movimiento táctico de campaña, con el propósito de restarle dimensión y poner en entredicho la credibilidad de la principal candidatura de oposición. Sin embargo, creo que con ello se obvia lo vital: establecer, dada la gravedad que implica la denuncia, si esos depósitos fueron hechos y si esas cuentas existen

Si la denuncia resulta incierta, haya o no estado detrás de la misma el PRD, el desenlace de este drama podría tener un costo electoral para la oposición y una clara ganancia para la boleta oficialista, de la que forma parte la esposa del Presidente.

En caso contrario, de no lograrse demostrar la falsedad, el resultado sería a la inversa. De todos modos, la intención política que pueda existir detrás de la denuncia es irrelevante.

Como escribiera en Twitter y en esta misma columna, lo determinante es saber si esas cuentas existen o no. Y el caso debe ser aclarado fuera de toda duda, por la salud de la República y el buen nombre de los afectados.

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@GuerreroMiguele