Esta deportividad impacta no sólo el medallero, sino toda la cultura dominicana, mostrando cómo debemos competir cumpliendo reglas, buscando excelencia y sin holgazanería. Ojalá se multipliquen los Felipe y los CRESO.

Distinto de la filantropía, amor al género humano que motiva a regalar riquezas, el mecenazgo es la protección o ayuda a actividades artísticas, científicas o deportivas, más que donaciones dinerarias. Pocos poseen la cualidad de mecenas, personas con gran interés por lo que patrocinan, dando algo más valioso que dinero: su tiempo y entusiasmo.

En estos días post-olimpíadas de Tokio, resalta Felipe Vicini Lluberes, un gran propulsor de CRESO, entidad que invierte desarrollando atletas olímpicos (en 18 categorías) y su educación académica. A Felipe e Inicia lo acompañan otras nueve empresas, como Central Romana, Banco Popular, Grupo SID, Total, Claro y Rizek Cacao. Ganar por primera vez cinco medallas debemos agradecerlo a CRESO. Este año, además, Felipe fue una bujía motivadora para incluir al béisbol, logrando bronce.

Esta deportividad impacta no sólo el medallero, sino toda la cultura dominicana, mostrando cómo debemos competir cumpliendo reglas, buscando excelencia y sin holgazanería. Ojalá se multipliquen los Felipe y los CRESO. Los valores del olimpismo poseen gran poder civilizador y adecentan el proceso democrático.