En vez de la cháchara para lograr popularidad, por políticos de cuestionables credenciales, hay que tratar –quizás en el marco del actual diálogo— de lograr eliminar las excepciones, como la de los congresistas, con su propia ARS y pensiones privilegiadas e inmorales. ¡Ojalá el PRM se atreva!

Así como la quiebra de los bancos afectó la presidencia de Hipólito Mejía, sería de idiotas no reconocer que uno de sus mayores logros fue el inicio del sistema de pensiones mediante la capitalización individual a través de las AFPs, junto con la revolución que ha significado la operación de las ARS.

Es innecesario repetir la vergonzosa comparación con el antiguo sistema de reparto a cargo del corrupto, ineficaz y costosísimo antiguo IDSS. Brillantes economistas como Andy Dauhajre, Miguel Franco di Collado y otros, han explicado con contundentes argumentos las ventajas del actual sistema de seguridad social dominicano, con la salud accesible a casi toda la población y un sistema de pensiones que, pese a ser perfectible, es infinitamente mejor a lo que había.

En vez de la cháchara para lograr popularidad, por políticos de cuestionables credenciales, hay que tratar –quizás en el marco del actual diálogo— de lograr eliminar las excepciones, como la de los congresistas, con su propia ARS y pensiones privilegiadas e inmorales. ¡Ojalá el PRM se atreva!