Un año después del derrumbe en la discoteca Jet Set, el país no ha logrado dejarlo atrás. No ha pasado la página, lo lleva marcado en la memoria.

No hay melodía que oculte aquel vacío, no hay luces que disipen esa noche. Y aún no llega una justicia capaz de cerrar lo que sigue abierto. Porque no fue solo una tragedia, fue una revelación.

No podemos jamás olvidar, porque eso sería una segunda tragedia.

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