Como chivo sin ley

Lo ocurrido en Santiago muestra grupos que operan bajo sus propios códigos, donde la lealtad supera la legalidad y el Estado cede terreno.

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La perspectiva de Alicia Ortega: Al vapor

El problema no es la motocicleta, es el sistema que hemos permitido que crezca alrededor de ella como chivo sin ley. Durante años, el motoconcho y el delivery han llenado espacios vacíos que el Estado no ha sabido resolver.

Se han convertido en solución, pero también en excusa. Excusa para el desorden y para la impunidad. Y, cuando la impunidad se organiza, deja de ser desorden: se convierte en poder.

  • Lo ocurrido en Santiago no es un hecho aislado. Es una advertencia de que en nuestras calles hay grupos que ya no responden a la ley, sino a códigos propios; códigos donde la lealtad de grupo está por encima de la vida y se llevan a cualquiera por delante. Porque, mientras un semáforo sea opcional y la acera una vía más, el Estado no está regulando, está cediendo.

Y cada vez que cede, alguien paga el precio, como lo ocurrido en la ciudad Corazón. Regular no es solo perseguir; regular es identificar, organizar, responsabilizar. Eso implica decisiones incómodas, sí: un registro real de motoristas, un control efectivo de paradas, responsabilidad para las plataformas digitales y, sobre todo, consecuencias.

Porque, mientras «un golpe a uno es un golpe a todos» tenga más fuerza que la ley, la calle seguirá siendo territorio de nadie.

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Alicia Ortega
Alicia Ortega
Es directora general y vicepresidente ejecutiva del Grupo SIN, periodista de investigación y presentadora de El Informe y Noticias SIN edición estelar.
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