Puede ser así, pero por más aclaraciones o desmentidos, ya hace más de dos meses que comenzaron a morirse los puercos y el reperpero es ahora. 

Agradezco al ministro de Agricultura, Limbert Cruz, un atento mensaje asegurando que el gobierno está atendiendo rápida y eficientemente el brote de fiebre porcina africana, contrariando mi opinión en una reciente columna. Niega que la cancelación de técnicos haya tenido que ver con cómo han enfrentado el asunto, alegando que sólo ha desvinculado “vagos o aquellos que viviendo fuera quieren cobrar aquí”.

Dije y reitero que la alarma inicial fue dada por otras autoridades, no por Agricultura, a cuyas instancias luego enviaron alrededor de 250 muestras de los puercos afectados al centro de enfermedades de animales Plum Island, en Nueva York, la semana del 21 de julio. Cruz, cuyo prestigio empresarial elogié muy merecidamente, me escribió que “lo importante de todo esto es que estamos trabajando sin descanso para salir de esta situación en el menor tiempo posible y sin perjudicar económicamente a ningún productor”.

Puede ser así, pero por más aclaraciones o desmentidos, ya hace más de dos meses que comenzaron a morirse los puercos y el reperpero es ahora.