Es una pena que en este país no se entienda que instituciones especializadas, técnicas, encargadas de regular grandes poderes económicos, no son para albergar a pordioseros, pero tampoco al clientelismo ni al populismo.

SANTO DOMINGO.- Ha llegado el momento establecido por la ley para reemplazar a quien ocupa la Presidencia de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia.

Como siempre, esta institución llama la atención del morbo, ahora mucho más potenciado por las redes sociales.

Y esto ocurre no exactamente por lo que debe representar la institución para el buen funcionamiento de los mercados, sino por los salarios devengados.

Es una pena que en este país no se entienda que instituciones especializadas, técnicas, encargadas de regular grandes poderes económicos, no son para albergar a pordioseros, pero tampoco al clientelismo ni al populismo.

Claro, ese tipo de entidades estatales debe jugar su rol de manera integral para que pueda ganar reputación, estima y el respeto de todos los agentes económicos.

Luce que aspectos de relaciones consanguíneas y elementos técnicos y académicos resaltarán en la terna que ha presentado el Poder Ejecutivo al Congreso.

Aquí lo único importante es lo que plantea el artículo 27 de la Ley como requisitos para ser miembros de ProCompetencia:

1.- Ser dominicano en pleno ejercicio de los derechos civiles y políticos

2.- Tener más de 25 años de edad

3.-  Ser profesional del derecho, la economía, las ciencias administrativas o finanzas, con estudios especializados en alguna de las siguientes disciplinas: derecho de la competencia, regulación económica, análisis económico de la ley, finanzas corporativas, resolución alternativa de conflictos o arbitraje internacional.

4.-Tener experiencia creíble por más de cinco años en algunas de las áreas citadas.

5.- No desempeñar ningún cargo o empleo, excepto la docencia.

Fuera de eso, es una discusión bizantina buscar otras condicionalidades para armar un ciclón en una botella.

Simplemente lo que debemos es cumplir con la ley.