Eso no les resta, los engrandece. Afortunadamente, tenemos líderes juiciosos, capaces de desprenderse de las apetencias personales y pensar en el bien común.

La vida se ha complicado; los avances tecnológicos han traído sus pros y sus contras, no solo en la nación, comunidades y entorno sino también en lo personal. Décadas pasadas se respiraba aire más puro, se caminaba con tranquilidad, los hijos se educaban en base a sanos valores, la vida era llevadera. Hoy, el afán de lucir moderno, globalizado, arremete contra la honestidad, quita la paz.

Hay muchos tóxicos en el ambiente:   irrespeto a las leyes, corrupción, delincuencia, ambición, afán de riqueza, inseguridad jurídica, la educación dependiendo “de aparatitos”, padres enseñando a exhibir lujos, campos abandonados, desorden en el tránsito, basura por doquier, etc.; estos tóxicos contaminan y atraen pandemias, atacando no solo el cuerpo sino también el alma. El Coronavirus es solo un pellizco que nos obliga a concentrarnos en la familia, revisar el YO interior, dejar de aferrarnos a lo material, buscar lo espiritual, ser solidario con el prójimo, recordar a Dios.

Urge revisar con objetividad, las fuentes de aprendizaje y métodos de educar a niños y jóvenes. Lamentablemente, “cada sector busca el traje a su medida”; hoy, no sabemos con seguridad, si los estudiantes recibirán las clases en los centros escolares o en la casa; si el trabajo debe hacerse de manera virtual o presencial; predomina el aislamiento social, se comparte poco con familiares y amigos, pero debeos cuidar la salud mental. En verdad, me alegra que el gobierno quitara el “toque de queda”, no debe tratarnos como bebé.

Hay muchas y variadas pandemias, de corte político, de antivalores, que han complicado la existencia; líderes políticos, empresariales, gubernamentales, aprovechan cualquier escenario para deslumbrar, obtener poder, enriquecerse; olvidan darles prioridad a los servicios sociales y ayudar los más pobres a elevar su nivel de vida.

Debemos enseñar con los hechos; muchos saben conceptualizar, pero se contradicen en la práctica.  ¿Qué podemos hacer para que la vida fluya con normalidad? Debemos serenarnos, organizarnos y establecer prioridades. Urge concentrarnos en el bienestar general; el gobierno debe reunirse con las organizaciones privadas, con los partidos políticos y tomar decisiones que contribuyan al bien común. Aplaudo que las iglesias hablen de las pandemias espirituales producto “de la mentira y la violencia, el afán de dinero y el hedonismo”; necesitamos que su participación sea más activa en la sociedad.

Duele que los partidos políticos actúen con demagogia, tratando de sacar ventajas de las dificultades, cuando deben pensar en la paz social; deben darle luces a las autoridades para que se manejen con criterios normativos. Eso no les resta, los engrandece. Afortunadamente, tenemos líderes juiciosos, capaces de desprenderse de las apetencias personales y pensar en el bien común.

La Feria Internacional del Turismo, FITUR 2022, celebrada en España y donde nuestro pais tuvo una destacada y privilegiada participación, esta feria ha sido como un rayo de luz, un hermoso despertar, un sumergirnos en agua fresca y relajarnos; las inversiones turísticas que planean hacer en la nación, es una invitación a salir de los rincones, para que cuando ejecuten los proyectos, seamos algo más que taxistas, mensajeros y limpiadores de áreas.

Recordemos que tener como misión el desarrollo integral en una nación, es buscar la mejor plataforma y atractivo para la inversión y el turismo; debemos fomentar los diferentes sectores, , no retroceder. Trabajemos unidos y propongámonos ser un modelo de desarrollo armónico, equilibrado y humano, para poder decir con orgullo ¡RD lo tiene todo!