De acuerdo con la gente, “todo está por hacer”. Y quieren que Luís Abinader haga en dos años lo que el PLD no hizo en 20.

En la emisora Z-101 conduzco un programa de 5 a 7 de la noche junto a un buen grupo de profesionales, que se extiende hasta las ocho de la noche cuando comienza “Juan T H en la Z”, acaparando la atención de un amplio público. Nos antecede un grupo de comunicadores de 3 a 5, con la participación de la gente que suele llamar durante toda la programación de la popular estación para hacer denuncias y reclamaciones de todo tipo.

Llama poderosamente la atención como la gente se queja por la falta de energía eléctrica, de agua potable, de asfaltado en las calles, construcción de aceras y contenes, mayores niveles de seguridad en sus respectivas comunidades, etc. ¡Es increíble! Las personas no paran de pedir que le reparen carreteras, puentes, caminos vecinales, escuelas, hospitales; piden medicinas, de bajos y altos costos, etc.

Ante tantos merecidos reclamos me preguntó, ¿qué hicieron los gobiernos del PLD en 20 años? ¿En qué invirtieron el dinero que tomaron prestado, endeudando el país como en ningún gobierno anterior? La economía no dejó de crecer en los últimos 20 años. ¿Qué hicieron con tanto dinero? ¿Lo dilapidaron? ¿Se lo robaron? Las autoridades surgidas después de las elecciones debieron hacerle una auditoria al Estado, comenzando con una “auditoria visual” a todos los ex funcionarios, incluyendo a los miembros del Comité Político del PLD.

Tal vez sea la razón por la cual la ex presidenta de la Cámara de Cuentas, ya fallecida, Liselotte Marte de Barrio, dijo que con el dinero sustraído de todas las instituciones del Estado se pueden hacer dos República Dominicana”, con altos niveles de riqueza y prosperidad. Se quejaba amargamente la funcionaria de la falta de una cultura de rendición de cuentas por parte de los funcionarios. Se negaban a presentar declaraciones jurada de bienes. (Ahora sabemos por qué…)

De acuerdo con la gente, “todo está por hacer”. Y quieren que Luís Abinader haga en dos años lo que el PLD no hizo en 20.

El candidato sempiterno Leonel Fernández, a sus casi 70 años de edad, quiere hacer lo que no hizo joven cuando gobernó el país durante 12 años. Quiere que Abinader, en medio de una pandemia, de una crisis y una guerra global, haga lo que él no hizo en 20 años, sin crisis, sin pandemia y sin guerra.

Leonel no quiere volver a la presidencia de la República para hacer lo que no hizo, quiere volver para seguir gastando a manos llenas el dinero de un país pobre y descamisado como el nuestro.

El poeta, escritor, ensayista y articulista, Andrés L. Mateo lo retrató de los pies a la cabeza: “Entre el 20004 y el 2012, el presidente Leonel Fernández salió del país 70 veces, y permaneció fuera de la nación 392 días. Le acompañaron 1,556 personas, y gastó 49.1 de dólares, es decir, 1,993 millones de pesos. La descripción de gastos,

arrojada contra los resultados concretos de estos viajes, es sencillamente demencial. 23.9 millones de dólares se gastaron en transporte aéreo. 1.3 millones de dólares en transporte interno; los gastos en restaurantes se estiman en 3.1 millones de dólares, y en hospedaje 16.4 millones de dólares. Igualmente en compra del presidente y su esposa se diluyeron 4.1 millones de dólares. Es extraordinariamente prolijo el detalle de gasto, y nadie en su sano juicio puede apoyar que este hombre que nos gobernó se construyera una plasticidad semidivina, echando manos de los recursos públicos”.

Y no hablemos de la Fundación Global, Democracia y Desarrollo, “el cuerpo del delito”, como dice Guillermo Moreno, que le costó una verdadera fortuna al pueblo dominicano.

El otro, Danilo Medina, inhabilitado ética y moralmente, inhabilitado legalmente por la Constitución, quiere que su partido vuelva al poder, con sus desacreditados lacayos, para que sigan haciendo las cosas por las cuales su entorno más cercano, incluyendo a sus hermanos, están presos.

El PLD verde, como el PLD morado, quieren que Abinader haga, en dos años, lo que ellos no hicieron en 20. De todos modos la diferencia es mucha. Abinader lo está haciendo en un tiempo récord: Construyendo y reparando escuelas, hospitales, caminos vecinales, viviendas, acueductos, presas, sembrando el país para que no haya desabastecimiento, recuperando las zonas francas, el turismo, los empleos, etc. El dinero está alcanzando porque nadie se lo está robando. Y el que se lo roba o lo intenta, va preso. No hay indulgencia, no hay impunidad.

En ocho años, periodo durante el cual Abinader se mantendrá en el poder con el favor del pueblo, este país será otro.