SANTO DOMINGO.- Un ala de los diputados está en rebeldía ante el cuestionamiento a los privilegios irritantes que tienen los legisladores, en especial las dos exoneraciones abiertas de vehículos cada cuatro años.

La respuesta a estas objeciones, de miembros de la comisión de Hacienda ha sido grosera, intolerante y no han faltado los insultos hasta contra empresarios.

 

Algunos ha dicho que si les son suspendidos sus privilegios tendrán que legislar para subirse el sueldo para compensar.

Y de eso se trata, señores.

Hay cálculos empíricos que indican que un candidatura a diputado puede demandar una inversión de hasta 17 millones de pesos.

En el sistema político clientelar hacerse legislador, alcalde o director distrital acarrea costos muy pesados y a veces deudas.

 

De entrada, muchos de nuestros funcionarios electos son esclavos de sus compromisos de campaña y esto los puede llevar en ocasiones a convertir los puestos en negocios personales para saldar sus pasivos.

 

Aquí no basta con enfrentar lo costoso que nos sale como contribuyentes un legislador.

 

Lo esencial es ir directamente a la causa: el modelo de partidos políticos y la forma de hacer política. Eso es lo que la sociedad debe atacar y lo demás viene por añadidura.