Abinader intentó algo similar antes, con el tema de la seguridad pública, contratando como asesor a Rudy Guiliani, exalcalde neoyorquino embarrado hasta la coronilla en el escándalo gravísimo que tiene a Trump sometido por corrupto ante el Congreso estadounidense. La mejor credibilidad no se logra prestada, alquilada ni comprada. 

Luis Abinader es vendido por su jefe de campaña como un ganador y la tirria de leonelistas contra Gonzalo lo ha favorecido muchísimo, aunque increíblemente, pese a su veteranía como candidato del PRM, apenas ronda el 40% su popularidad.

¿Será Luis el candidato a vencer? Si fuera así, a los demás aspirantes presidenciales más les vale comenzar a tomarlo en serio. Eso hicieron tres economistas reputados, al sumarse a su equipo para comenzar a conferirle legitimidad en su profesado propósito de garantizar la continuidad de la estabilidad macroeconómica, que no deja de ser un piropo por trasmano a las actuales autoridades. ¿A nadie extraña que estos nuevos lleguen con la idea de que para hacer presidente a Luis deben continuar políticas actuales?

Abinader intentó algo similar antes, con el tema de la seguridad pública, contratando como asesor a Rudy Guiliani, exalcalde neoyorquino embarrado hasta la coronilla en el escándalo gravísimo que tiene a Trump sometido por corrupto ante el Congreso estadounidense. La mejor credibilidad no se logra prestada, alquilada ni comprada.