Algunos historiadores, especialmente los que ningunean a Duarte, consideran a la guerra contra España entre 1863 y 1865, como la auténtica gesta independentista de los dominicanos, como si los 17 años de la primera república desde 1844 hasta 1961 hubiesen sido otra cosa que una hazaña patriótica.


Sánchez, financiado por Báez, manifestó temprano la indignación dominicana contra la anexión perpetrada por Santana, con su sacrificio en El Cercado, pero pasarían dos años antes de que comenzara la guerra de la restauración.


El presidente Pepillo Salcedo, asesinado por baecista, y Santiago Rodríguez fueron de los principales líderes de esa gesta, en la que surgieron otros de origen humilde como Luperón, elitistas como Espaillat y algunos tenebrosos.


La primera gran pela de lengua a un presidente al asumir el mando se la dio Meriño, padrino de mi abuelo, a Buenaventura Báez, aclamado para gobernar terminada la anexión.


La historia dominicana está llena de vericuetos poco ponderados. Al comparar su ascenso al poder con la restauración, Luis Abinader asume un compromiso apoteósico. Ojalá cumpla.