Un cordial saludo a todos mis queridos lectores.

La mayoría de nosotros los seres humanos siempre nos estamos quejando de todo, sin darnos cuenta que todo lo que tenemos es prestado, que nada dura para siempre.

Dios nos presta la vida para que hagamos lo mejor de ella, sin embargo nosotros los seres humanos nos encargamos de destruirlo. No los presta todo, porque el día en que muramos, nada nos vamos a llevar, no somos dueños de nada, todo aquí se queda, que quiere decir eso, que todo lo que tenemos y poseemos es prestado.

Nos quejamos de que todo, que si antes era mejor, que el mundo anda mal. Que el gobierno sólo hace política. Que la policía Nacional es inoperante. Nos quejamos de que no nos conceden el crédito que pedimos. Que mi automóvil no está funcionado bien. Que el calor que está haciendo es insoportable. Que las criaturas no cesan de lloran. Si la ciudad está muy sucia. Que mi jefe no me comprende. Que esta cola no avanza. Que los precios de la canasta familiar no paran de subir. Si yo hubiera nacido en un hogar de millonario, no tuviera que trabajar tanto en mi vida. Si me ganara la lotería todo fuera diferente, en fin estas y otras muchas más son las quejas que escuchamos diariamente

Cuando escuchemos a la mayoría de los seres humanos quejarse, recordemos que Cristo solo tuvo una cosa que fue suya, lo demás fue prestado, y nunca se quejo. El lugar donde Jesús nació era prestado. El burrito que El montó era prestado. Los panes y los peces que El multiplicó eran prestados. La sala donde El instituyó la Eucaristía era prestada El sepulcro donde El fue sepultado era prestado. SOLAMENTE LA CRUZ ERA DE Él.

Yo ahora te pregunto a ti, ¿Alguna otra queja más que tengamos? Si el salvador del mundo no tuvo nada de Él, solamente la cruz. Si somos pobres y témenos que trabajar duramente, demos gracias a Dios porque tenemos trabajo, cuantos hay que no tienen. Si somos ricos de cuna demos gracias a Dios por lo que tenemos y que nos sirva para ser puente entre Dios y los que no tienen nada, y así seremos más felices.

Termino con estos dos Versículos 44 y 45 de los Hechos de los Apóstoles Capitulo 2 que dicen: “Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común; vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno”

Hasta la próxima y muchas bendiciones para todos.