No sé cuántos, pero el genio del Ministerio de Obras Públicas que ordenó realizar trabajos de mantenimiento del puente Juan Bosch, adyacente al Duarte, en la hora pico de entrada a Santo Domingo este sábado, seguramente consiguió o consolidó algunos votos contrarios al PLD.

No sé cuántos, pero el genio del Ministerio de Obras Públicas que ordenó realizar trabajos de mantenimiento del puente Juan Bosch, adyacente al Duarte, en la hora pico de entrada a Santo Domingo este sábado, seguramente consiguió o consolidó algunos votos contrarios al PLD.

Dos de los carriles de entrada fueron bloqueados. Armaron un grotesco tapón desde el cruce de San Isidro hasta el río Ozama, un trayecto usualmente muy incómodo pero que sólo toma minutos. Soportar aquello requería una paciencia monástica, pues muchísimos vehículos llevaban familias regresando de la playa con niños o borrachos.

En ciudades mas amables donde los planificadores son menos insensibles o más conscientes, trabajos así son realizados cuando el tránsito disminuye notablemente, como entre medianoche y amanecer. ¿Cuántas pérdidas costó, política y económicamente, la torpe chapucería?

Pero varios periódicos, en vez de destacar la noticia del tremendo taponazo, resaltaron cómo “técnicos y obreros del MOPC laboran desde el sábado para hacer los correctivos de lugar para viabilizar y hacer más fluido el tránsito vehicular”. Goebbels sonreiría…