De todos los sistemas políticos y socioeconómicos, ellos poseen el único que no fue modelado idealmente a priori, sino que resultó de ordenar la naturaleza básica de las personas (libertades, derechos, propiedad privada). Aparte de mi país y España, el único otro donde podría vivir felizmente es Estados Unidos.

Las horrorosas matanzas en escuelas, supermercados o plazas, en Estados Unidos, y su disminuido prestigio político internacional, a manos de Trump y Biden, provocan augurios desastrosos sobre un temido descalabro final de la sociedad estadounidense. Estimo que no es así. De cada crisis, desde 1776, sale fortalecida.

Hoy está en un punto de inflexión, en un ambiente mundial muy similar al siglo XVI, tras el descubrimiento de América, la imprenta, la Reforma y el Renacimiento. La vastedad territorial que fundamenta su riqueza, su economía cambiante e inmensa, su vocación científica, y sobre todo sus valores democráticos, pese a todos los conocidos problemas, salvarán a ese atormentado país. Hay que rogar a Dios que así sea, pues cualquier alternativa sería peor para la humanidad.

De todos los sistemas políticos y socioeconómicos, ellos poseen el único que no fue modelado idealmente a priori, sino que resultó de ordenar la naturaleza básica de las personas (libertades, derechos, propiedad privada). Aparte de mi país y España, el único otro donde podría vivir felizmente es Estados Unidos.