Otro ejemplo del enigma del desenlace de las guerras lo podríamos también hallar en uno de los efectos o consecuencias de la Segunda Guerra Mundial que terminó en 1945. 

El pasado sábado 25 de junio se me concedió el honor de conversar con un grupo de estudiantes de la Universidad Católica y Tecnológica de Barahona (UCATEBA), sobre el tema de la Diplomacia en Crisis y los Conflictos Bélicos.

Al iniciar mis palabras me dirigí a todos los presentes:

Excelencia Reverendísima

Monseñor Napoleón Romero Cárdenas

Obispo de la Diócesis de Barahona

y Gran Canciller de la Universidad UCATEBA

Reverendo Padre Marco Antonio Pérez Pérez

Magnifico Rector de la Universidad Católica Tecnológica de Barahona (UCATEBA).

Autoridades Civiles y Militares

A todas las personas que componían el auditorio di las gracias.

Puse de resalto que estábamos en el escenario de una academia guiada por la sabiduría milenaria del espíritu y el pensamiento de nuestra madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

Dos mil años de experiencias y conocimientos de teología, filosofías, ciencias y tecnologías que han aportado a la humanidad mujeres y hombres cristianos son el fundamento y la motivación que respaldan esfuerzos académicos como el de la universidad UCATEBA relativamente joven. La Iglesia en el transcurso de los siglos ha sido el pilar y fuente inspiradora de muchos de los principales centros académicos de la humanidad.

Mi disertación discurrió dando mirada a los tiempos recientes, y comentando que

nací el 22 de diciembre de 1949, cuatro años después de haber terminado en 1945 el conflicto que se llamó Segunda Guerra Mundial y el cual se había iniciado el 1 de septiembre de 1939 cuando Alemania invadió Polonia. Se decía entonces que aquel nuevo enfrentamiento desatado por la Alemania que encabezaba Adolfo Hitler era en realidad una continuación de la guerra que comenzó en 1914 y terminó en 1918 y que se denominó en Europa como la Gran Guerra o última de las guerras, pues se pensaba que no iba a haber más guerras después de esa Gran Guerra que posteriormente quedó clasificada como Primera Guerra Mundial al desarrollarse después entre 1939 y 1945 un conflicto de mayores proporciones.

Comenté la frase muy puesta en boga y recordada en estos días con motivo de la guerra que está afectando actualmente un territorio que se disputan dos de los Estados de Europa, Ucraina y Rusia. Ese aforismo al que me refiero dice así: las guerras se sabe como comienzan y se ignora cómo terminan.

El mejor ejemplo de que las guerras se sabe cómo empiezan y no cómo finalizan es la Primera Guerra Mundial: Con los decenas de millones de muertos y la destrucción de ciudades desapareció el Imperio Austro-Hasburgo, terminó el Imperio del Kaiser de Alemania y surgieron nuevas naciones. Entonces Alemania resultó humillada. En Rusia se crearon las condiciones para que apareciera el Estado Comunista Soviético que después constituyó la poderosa Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Los pueblos más atrasados de Europa y del centro de Asia devinieron por los próximos setenta años en una gran potencia económica y militar que rivalizó con Gran Bretaña o Reino Unido, Imperio Británico, con la ex Francia imperial y con la entonces emergente potencia en que se convirtieron con la evolución del Siglo XX los Estados Unidos de América al participar este último en las dos grandes guerras sin que fuera afectado por las bombas en su extenso continente.

Otro ejemplo del enigma del desenlace de las guerras lo podríamos también hallar en uno de los efectos o consecuencias de la Segunda Guerra Mundial que terminó en 1945.

Recordé nuovamente el año 1949, y la fecha del 22 de diciembre, para poner como referencia que dos meses antes, en octubre de 1949, asumió el poder en China el Partido Comunista después de una guerra de liberación nacional realizada para expulsar del territorio chino a las tropas invasoras del Japón y también a seguidas del resurgir en 1945 de otro conflicto en contra los nacionalistas chinos que se exilaron finalmente en 1949 en una isla llamada Taiwán o Formosa. Estos jefes nacionalistas chinos que se exiliaron en Formosa o Taiwán habían sido desde el primer decenio del Siglo Veinte y hasta 1937 los gobernantes del inmenso territorio de la China continental. A partir de la ocupación japonesa de 1937 y después del inicio de la Segunda Guerra Mundial en 1939 los nacionalistas encabezados por Chian Kai Chek se aliaron con sus tradicionales rivales comunistas para enfrentar a los japoneses, pero perdieron el poder después en la guerra civil contra los comunistas agudizada por las consecuencias sociales y políticas que produjeron para todos los chinos los resultados de la Segunda Guerra Mundial.

Setenta y tres años después de 1949, uno se pregunta si hubo algún visionario que pudiera imaginarse en el mundo en 1939 o en 1949 que tantos años después, en este 2022, la República Popular China estaría compitiendo con los Estados Unidos de América por el puesto de primera potencia económica y militar del universo humano. Antes de la Primera y de la Segunda Guerra Mundial el principal Imperio eran los ingleses. Los alemanes en 1914 pretendieron imponerse, fueron derrotados, y con Adolfo Hitler a la cabeza desde 1933 comenzaron de nuevo con el llamado Tercer Reich su último intento de establecer un dominio mundial que resultó fallido.

Nuestro espacio en la Historia.

Al llegar a la realidad actual les pregunté a las personas presentes si podíamos vaticinar qué será del mundo, cómo estarán organizados los Estados, cuáles serán los poderes de la tierra, después de los conflictos que se están desarrollando actualmente en Europa y otros lugares del planeta.

Además indiqué que como ciudadanos de la República Dominicana, mujeres y hombres, hemos de preguntarnos cómo hemos llegado hasta el presente, que ha pasado en esta tierra nuestra durante siglos y decenios, y cuál será el futuro que nos depararán estos acontecimientos en evolución. De hecho estamos ya sintiendo algunas de las consecuencias de la guerra entre Rusia y Ucrania como son los aumentos de precios de todos los alimentos, para poner solo un ejemplo.

En el pasado ocurrieron cosas parecidas, tanto durante y después de la Primera Guerra y la Segunda Guerra mundiales.

Naturalmente que los tiempos cambian en el sentido de que hoy nuestro país tiene una población más desarrollada y consciente, bien informada por las modernas tecnologías de la información, y la economía está diversificada y contamos con un relativo desarrollo industrial y agropecuario que nos favorece, además de Líderes tanto en el Gobierno como en la oposición que a pesar de las diferencias partidarias saben poner a la Nación Dominicana por encima de sus intereses políticos cuando está en peligro la sobrevivencia del Pueblo Dominicano. Esa es la realidad que se impone al pesimismo y a los pensamientos negativos.

Volviendo a los casos anteriores, como el ejemplo de China desde 1949 y el de Rusia después del final de la guerra en 1918, refiriéndome a consecuencias imprevistas de las guerras, fue que abordé un caso muy particular nuestro, de los dominicanos.

Rafael Trujillo y el 1914, la Primera Guerra y la Ocupación Norteamericana:

Mirando a nuestro pasado histórico, si estudiamos una consecuencia de la Primera Guerra Mundial que se desarrolló entre los años 1914 y 1918, podemos observar que la ocupación del territorio nacional por el Gobierno Militar de la Infantería de Marina de los Estados Unidos desde 1916 a 1924 estuvo directamente relacionada con aquella gran guerra que tuvo como principal escenario el continente europeo y las aguas del mar Atlántico y hasta las aguas del mar Caribe.

Los uboats alemanes, una especie de primitivos submarinos, hundieron numerosos barcos ingleses y algunos que otros de Francia y los Estados Unidos, incluso en aguas caribeñas. Los negocios alemanes antes de la guerra estaban presentes en muchos lugares de América Latina, hasta en Haití y la República Dominicana. Un autor, Bruce J. Calder, en su libro The Impact of Intervention, señala que la ocupación de los dos países, Haití desde 1915 y República Dominicana desde 1916, se debió al peligro que los Estados Unidos veían entonces en Alemania.

Sabido es que durante los ocho años que estuvieron aquí los americanos realizaron algunas reformas al sistema de administración pública, y una de esas reformas tuvo que ver con las fuerzas militares cuando crearon la Guardia Nacional en la que se enroló Rafael Leonidas Trujillo Molina en 1919 y mediante la cual a través de los ascensos fue acumulando Trujillo relaciones sociales y poder.

Es muy probable que sin la Primera Guerra Mundial y, en consecuencia, sin la ocupación militar norteamericana del 1916 al 1924, hoy no estaríamos aquí mencionando a Rafael Trujillo. Fue una herencia de éso.

La guerra y sus orígenes

Carl von Clausewitz definió la guerra como “un acto de violencia con el fin de obligar al oponente a cumplir nuestra voluntad”, cito las páginas 8 y 9 del libro “Historia de la Guerra” escrito por Tim Newark, primera edición en lengua española del 2010, impresa en China. Qué interesante detalle, este libro fue impreso en China en castellano y en inglés se intitula “The Grammar of Warfare”, traducido literalmente como la gramática de la guerra o más bien las reglas o normativas de la guerra. Recomiendo este libro para conocer o profundizar en los orígenes de la guerra en la sociedad y para tener una idea de los Conflictos a través de los siglos.

Finalmente entramos a analizar, siempre con la participación del auditorio, el orden mundial instaurado después de 1945: Bloques, Pacto de Varsovia y OTAN. Bretton Woods, Naciones Unidas, Países No Alineados, G 7, Unión Europea, Brics - Brasil - China - India - Rusia - Sudáfrica, Desarrollo Tecnológico, Crisis Monetarias, Guerras Regionales, Armas Atómicas,nuevo orden que se está creando. Posibles consecuencias de la guerra entre Rusia y Ucrania. La Diplomacia en Crisis:La oferta de mediación del Papa y la Santa Sede.

Barahona, Sábado 25 de junio 2022.