Se acercó a elementos fascistas italianos a quienes compró un mini submarino que era realmente un torpedo y con el cual el dictador pretendía sabotear la plataforma petrolífera venezolana.

Está de moda hablar de mercenarios debido a los colombianos contratados para servir en Haití y acusados de participar en el magnicidio en ese país. Trujillo también contrató mercenarios. Los más conocidos fueron los integrantes de la Legión Extranjera de 1959 mayormente europeos y que fueron llevados a Constanza.

Pero de los que se sabe muy poco es el caso de ocho pilotos y cinco mecánicos brasileños contratados para servir en nuestra Fuerza Aérea entre 1948 y 1950. Flor de Oro Trujillo, la primogénita de nuestro dictador, tuvo que ver indirectamente con el asunto, ya que en 1944 había casado con Antenor Mayrink  Veiga, un brasileño que se dedicaba a importar material bélico para las fuerzas armadas de su país. Trujillo, a través de Veiga había ayudado a financiar en 1945 la campaña política del presidente Eurico Gaspar Dutra, incluyendo espacios comerciales en la emisora “Radio Mayrink Veiga”.

Entre 1945 y 1948 Rómulo Betancourt  fue presidente de Venezuela y era gran enemigo de Trujillo. Este último utilizó a los mercenarios brasileños para adquirir aviones de las mismas marcas y diseños de los de las fuerzas aéreas venezolanas, con el fin de utilizar un aeropuerto clandestino en el norte de Brasil y desde allí atacar bases aéreas y otros puntos estratégicos de ese país y que se culpara a las propias fuerzas aéreas venezolanas. Mayrink Veiga logró vender al dictador más de mil fusiles máusers brasileños, ya que, por estar en desgracia momentánea con Washington, Trujillo no podía adquirir ningún equipo militar norteamericano y por eso compró dos destroyers ingleses y cinco fragatas y corbetas canadienses. Entre ellos mismos los jóvenes mercenarios brasileños se llamaban “Los Trujillo Boys”.

Para sus planes contra Betancourt Trujillo contó con el apoyo del ex presidente venezolano Eleazar López Contreras. Los pilotos, para que no se supiese su verdadero objetivo, aparecían como empleados de la línea aérea comercial de Trujillo, la “Compañía Dominicana de Aviación (CDA)”. El contacto en Brasil era el agregado militar dominicano Rafael Arturo Espaillat, mejor conocido como “Navajita”. Pero el ataque desde la base aérea clandestina de Brasil nunca se dio.

Cuando la invasión de Luperón de 1949 uno de los aviones que sobrevoló al hidroavión Catalina de los exilados anti trujillistas estuvo piloteado por uno de los brasileños, quien por un tiempo persiguió a un avión de los exilados que sobrevolaba Luperón. Parte de los equipos militares que Brasil vendió a Trujillo era un material que originalmente había sido entregado por Estados Unidos a Brasil y estaba prohibido revenderlos, por lo que los brasileños violaron ese contrato. Otro piloto mercenario fue un as de la fuerza aérea de Hitler: Otto Winter.

Trujillo en esa época se acercó a elementos fascistas italianos a quienes compró un mini submarino que era realmente un torpedo y con el cual el dictador pretendía sabotear la plataforma petrolífera venezolana. Cuando Bosch fue derrocado en 1963 parte de la propaganda de los golpistas era que habían “encontrado” un mini submarino ruso, cuando este llevaba quince años en el país.

Entre 1948-1950 eran pocos los pilotos dominicanos pero los brasileños sí rememoraban a uno de ellos, Tavito de la Maza, quien sería asesinado por órdenes de Trujillo con motivo del escándalo internacional provocado por la desaparición de Galíndez.