Para ser un verdadero estadista, como José Mujica, lo primero que debe perder un gobernante es el miedo a cuestionar la validez de las falsas premisas del sistema; lo segundo es pensar, como José Mujica, con sentido de trascendencia hacia el futuro; lo tercero es ser auténtico portador de las aspiraciones de su pueblo, como José Mujica, y no renegar de su pasado; lo cuarto es lo más importante: ser libre, como José Mujica, para proclamar: “Despilfarramos 2,000 millones de dólares por minuto en presupuesto militar a nivel del mundo. Decir que no hay plata es no tener vergüenza”