El intento de hacer minería en esa zona provocó en el pasado casi una revuelta social, modificó a grupos populares, sindicales, eclesiales, cooperativista, comunitarios y otros.

SANTO DOMINGO.- Todos sabíamos hasta los chinos de Bonao que la licencia social de la minera Falcondo para entrar a Loma Miranda estaba anulada desde hace mucho tiempo.


El intento de hacer minería en esa zona provocó en el pasado casi una revuelta social, modificó a grupos populares, sindicales, eclesiales, cooperativista, comunitarios y otros.


El 18 de diciembre del 2016 el entonces ministro de Energía y Minas, Antonio Isa Conde, fijó esta posición al respecto “el permiso ambiental y social no lo tienen, y no lo tendrán y ellos se han comprometido no tocar eso”.



Previo a esa declaración la zona había sido prácticamente protegida por una sentencia del Tribunal Constitucional, que se basó o que tomó en cuenta conclusiones de un estudio del programa de las Naciones Unidas para el desarrollo, un programa objetivo.


Lo anteriormente expuesto es para que el ministerio de Medio Ambiente declarara irrecibible la solicitud de Falcondo desde el día cero, eso no necesitaba ponderaciones.


Todavía no acabo de entender como esta minera salió a pegarse un tiro en el dedo grande del pie tomando sin anestesia su interés en una porción de la Loma Miranda para hacer extracciones.


La empresa no solo violó su propio compromiso, un compromiso documentado en el ministerio de Energía y Minas de no tocar a Loma Miranda, sino que al parecer creyó que estaba hablando para un auditorio de imbéciles o para un país sin memoria.


La minería es sin  duda una importante opción para mover los resortes de la economía y ayudar con la recuperación.  Me refiero a la minería responsable capaz de mitigar en el mayor grado posible los daños posibles, saldar los pasivos ambientales y de saber que hay lugares que no se tocan