NUEVA YORK, EE.UU.- American Airlines, alguna vez la mayor aerolínea de Estados Unidos y relegada ahora al tercer puesto del sector, mientras se fortalecen sus competidoras, recurrió este martes a la suspensión de pagos para reestructurar su abultada deuda, reducir sus costes y tratar de volver a ser competitiva.

AMR, la matriz de American Airlines, era una de las pocas grandes aerolíneas de Estados Unidos que no había recurrido todavía al Capítulo 11 de la Ley de Bancarrotas, como sí lo hicieron hace años sus rivales Delta, United Airlines (ahora United Continental) o US Airways.

El aumento de los costes laborales, el fracaso de las negociaciones con sus pilotos en los últimos meses y el encarecimiento del combustible han hecho inasumible, sin embargo, la abultada deuda de American Airlines, de 29.550 millones de dólares, mientras sus activos se reducen a los 24.720 millones de dólares.

Sus dificultades financieras se han hecho cada vez más evidentes y el mes pasado reveló que perdió 884 millones de dólares en los primeros nueve meses de 2011, el 57,8 % más interanual, de forma que desde 2007 tan solo ha logrado anotar un trimestre de beneficios.

"Nuestra muy sustancial desventaja en comparación con nuestros mayores competidores que reestructuraron sus costes y deuda a través del Capítulo 11 se ha hecho cada vez más insostenible", reconoció en un comunicado el nuevo consejero delegado de la compañía, Thomas Horton, quien asumió hoy ese puesto como parte de la nueva estrategia de la aerolínea, que continuará operando con normalidad.

El ahora máximo responsable de la empresa aseguró que American Airlines saldrá "más sólida" de este proceso, que tildó de "difícil, pero necesario y el camino correcto a tomar para ser una aerolínea más eficiente, más fuerte financieramente y más competitiva".

La suspensión de pagos de American Airlines, con presencia en más de cincuenta países y un total de 78.000 trabajadores, se convierte así en la número cien por parte de una compañía aérea estadounidense desde 1990, según los datos que compila de manera informal la Asociación del Transporte Aéreo.

Los rumores sobre la posibilidad de que la tercera mayor aerolínea de Estados Unidos se acogiera al Capítulo 11 empezaron a sonar ya en octubre pasado, cuando diferentes medios hicieron evidente el desacuerdo entre la compañía y sus pilotos, al revelar que en agosto se jubilaron 200 de ellos, frente a la media habitual de una docena al mes.

"Aunque la noticia de hoy no fue totalmente inesperada, de cualquier modo es decepcionante que nos encontremos trabajando para una aerolínea que ha perdido el rumbo", dijo hoy en un comunicado el presidente de la Asociación de Pilotos Aliados, Dave Bates, quien aseguró que en 2003 ya "se sacrificaron" al aceptar reducciones de costes.

La especulación sobre la suspensión de pagos de American Airlines ya provocó en su momento un desplome superior al 30 % en sus acciones y la confirmación de la noticia esta jornada propició una sangría incluso más dolorosa: cruzado el ecuador de la sesión en la Bolsa de Nueva York, las acciones de AMR se desplomaban el 79,03 % para cambiarse por unos ínfimos 34 centavos.

El desplome supone que la compañía ha perdido casi todo su valor en bolsa desde que comenzó el año, ya que entre enero y hoy acumula una caída del 95,88 %.

Mientras tanto, sus dos principales competidoras, United Continental, la mayor de Estados Unidos, y Delta, la segunda, registraban fuertes avances en bolsa, del 5,91 % y el 2,69 %, respectivamente, mientras esperan que la suspensión de pagos de su rival desemboque en un aumento de tarifas.

Esas dos aerolíneas consiguieron afrontar sus dificultades financieras tras la reestructuración de su deuda, en 2002 en el caso de United Airlines y en 2005 en el caso de Delta, así como gracias a la fusión con otras aerolíneas, United con Continental -hasta crear la mayor del país, y la de Delta con Northwest.

Ahora American Airlines tratará de recuperar el terreno perdido estos años ante sus grandes competidoras con un proceso de reestructuración que se unirá a la renovación de su anticuada flota que inició en julio pasado, cuando anunció el mayor pedido de aviones de la historia de la industria, de 460 aeronaves a Boeing y Airbus en los próximos cinco años