Jean Claude Duvalier en sus años de gobierno.

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Jean Claude Duvalier, fallecido hoy a los 63 años víctima de un infarto en su residencia cerca de Puerto Príncipe, llevaba el sobrenombre de "Baby Doc", pero sus 15 años al frente de Haití tuvieron de todo menos la inocencia de un bebé, sumiendo al país en la corrupción y la represión.

En 1971, y a los 19 años, heredó el cargo dejado por su padre, el también dictador François Duvalier ("Papa Doc"), convirtiéndose en el 41º mandatario del país, en el más joven del mundo y autoproclamándose "presidente de por vida".

En apariencia, sus casi 15 años al frente de Haití fueron menos violentos que los de su progenitor, pero la realidad fue bien distinta y la persecución política y los abusos de poder que se llevaron a cabo fueron pertinentemente documentados por las organizaciones defensoras de los derechos humanos como Amnistía Internacional o Human Rights Watch (HRW).

Durante sus primeros años de mandato, abrió el país a la inversión extranjera, apoyó una ley a favor del divorcio exprés, lanzó campañas medioambientales y fomentó el turismo, entre otras medidas, pero la realidad fue otra.

Por ejemplo, introdujo una nueva ley de prensa que prohibió críticas al presidente, al Gobierno o a los oficiales de seguridad y que desembocó en la deportación de periodistas y opositores; y la formación de un cuerpo represivo, "Los leopardos" (siguiendo la estela de los "tonton macoutes" de su padre).

Adoptó una nueva Constitución y convocó elecciones legislativas en 1984, pero sin oposición, ya que antes de los comicios mandó encarcelar al presidente de la Democracia Cristiana, Sylvio Claude, e impidió que ese partido concurriera a las urnas, con lo que el suyo, el CONAJEC (Comité de Acción Jeanclaudista), ganó sin adversarios.

Tanto Amnistía Internacional como Human Rights Watch reflejaron en numerosas ocasiones la malversación de millones de dólares que se produjeron durante su mandato.

Las organizaciones humanitarias también denunciaron violaciones continuas de derechos humanos, con el encarcelamiento y tortura de cientos de haitianos opositores a su régimen o el envío al exilio de algunos de ellos.

Durante su mandato también cayeron cifras como la de analfabetismo y expectativa de vida.

No ayudó a Duvalier su primer matrimonio con Michele Bennett, que, según algunos analistas, marcó el declive absoluto de "Baby Doc". De gustos extravagantes, Bennett erigió numerosos hospitales y organizaciones caritativas, que según varios grupos fueron creadas con dinero procedente de malversación de fondos.

Su boda alcanzó un coste de tres millones de dólares en un país sumido en la pobreza y con los haitianos viviendo en unas condiciones de vida cada más deterioradas.

Un ejemplo de la situación insostenible por la que atravesó el país fueron las palabras pronunciadas por el entones papa Juan Pablo II quien, en una visita realizada en 1983 al país, aseguró: "Las cosas aquí deben cambiar".

Las cada vez más crecientes protestas populares en el país y la presión de la administración de Estados Unidos condujeron a que tres años después, en febrero de 1986, abandonara el país en un avión militar de esa nacionalidad.

Tras ser rechazado por numerosos países, fijó su residencia cerca de Grasse (Francia), donde las autoridades francesas lo mantuvieron en arresto domiciliario.

Incluso su marcha del país fue una demostración del abuso ejercido, con varias furgonetas de maletas de una conocida marca francesa de bolsos.

En Suiza se abrió un largo proceso en 1986, a instancias del Gobierno haitiano, por el que le fueron bloqueados 5,7 millones de dólares y en febrero de 2010, el Gobierno helvético aprobó una modificación legal que entró en vigor el 1 de febrero de 2011, por el que se facilitaba la devolución a los países afectados de los fondos procedentes de la corrupción bloqueados en bancos helvéticos.

El 16 de enero de 2011, por sorpresa y sin dinero, Duvalier regresó a Haití.

En enero de 2012 un juez concluyó un informe que recomendaba su enjuiciamiento por desvío de fondos, pero no por crímenes contra la humanidad y, un año después, se inició una vista por la doble imputación, pero el juez desestimó los cargos de crímenes de lesa humanidad. Justo un año después, la Corte de Apelaciones revirtió la decisión anterior y ordenó enjuiciarlo por esta acusación.