Haití vive un aumento de la violencia entre bandas armadas, situación que se ha recrudecido desde el asesinato hace un año del presidente Jovenel Moise.

SANTO DOMINGO.- El titular del Ministerio de Relaciones Exteriores, Roberto Álvarez, recalcó este lunes que el control asumido por las pandillas en Haití representa un peligro, no solo para el vecino país, sino para la República Dominicana y toda la región.

"El Gobierno dominicano lo viene externando desde hace mucho tiempo que las pandillas en Haití han tomado un control en la ciudad de Puerto Píncipe, sobre todo, y de una gran cantidad del territorio, y obviamente han impedido que la vida cotidiana pueda llevarse a cabo, el comercio y por lo tanto es un gran peligro para Haití, primordialmente, pero también para nuestro país y la región", indicó Álvarez al ser abordado por la prensa en la XI Reunión Iberoamericana de Ministros de Medio Ambiente.

Al ser cuestinado sobre las medidas asumidas por el cuerpo diplomático de República Dominicana en Haití, el canciller dijo que la embajada sigue operando con normalidad, al igual que los consulados y que el personal está en la sede, "naturalmente tomando las medidas de seguridad necesarias bajo este tipo de situación".

En cuanto a la importancia del Medio Ambiente en la zona fronteriza, Álvarez señaló que este tema "es importante en toda la isla, no solamente en la frontera. En la frontera es importante por las cuencas hidrográficas y ahí hay proyectos binacionales entre República Dominicana y Haití para reforestar, para parar la depravación de las cuencas".

En Haití han surgido hasta 200 pandillas que suman más de 3.000 "soldados", y aproximadamente la mitad de estos grupos se encuentran en la zona metropolitana de Puerto Príncipe, según datos de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA).

Unas cuarenta bandas son de alto calibre, las demás son principalmente pequeñas bases repartidas por la capital y el resto del país, donde este tipo de estructuras armadas no formales operan desde hace más de 20 años y que han ido incrementando su poder.

La OCHA calcula que alrededor de 1,5 millones de personas, casi el 50 % de la población de la capital, están directamente afectadas por la violencia, con restricciones a la libertad de movimientos y al acceso a los servicios básicos.

Haití vive un aumento de la violencia entre estas bandas armadas, situación que se ha recrudecido desde el asesinato hace un año del presidente Jovenel Moise.