Dice lleva cinco meses preso sin conocerle revisión obligatoria de la medida de coerción.

SANTO DOMINGO.- Un comerciante  que estuvo a punto de perder la vida como consecuencia de una estocada en el cuello propinada supuestamente por una venezolana, con la que sostenía una relación sentimental ocasional, pidió hoy al Ministerio Público que haga una investigación objetiva sobre su caso tras asegurar que no ha cometido ningún delito para mantenerlo en prisión.

Orlando Ramírez Medina dijo “me vi al borde de la muerte”, mientras la venezolana que estuvo a punto de matarlo se encuentra en libertad.

Manifestó que lleva cinco meses preso en San Pedro de Macorís, sin que un tribunal conozca la revisión obligatoria de la medida  de coerción que le corresponden por ley.

Denunció que el tribunal le concede todas las peticiones  a la señora Mildred Alexandra Rivas Felizola, a pesar de que estuvo a punto de matarlo y que ahora pretenden extorsionarlo y  chantajearlo para retirar querella en su contra. Indicó que presentan insistentemente incidentes en los tribunales.

Dijo que no está pidiendo favores, ni ayuda,  lo único que ha solicitado es que el Ministerio Público haga su trabajo, su investigación, objetiva, donde se encuentre la verdad de lo sucedido.

Rivas Felizola se encontraba guardando prisión en una cárcel de Higuey, por cometer un intento de asesinato en contra del comerciante.

El comerciante explicó que en un año y dos meses después de ella atentar contra su vida, cuando ya el Ministerio Público, tenía preparada su acusación por el intento de asesinato, armó un entramado por un abogado para querer aparentar de que el incidente que se presentó fue en su defensa y que por eso resultó herido, lo que definió como una vulgar mentira, ya que el Ministerio Público había hecho su investigación sobre lo que había sucedido.

“Ella alegaba de que era maltratada, teniendo el Ministerio Público de San Pedro de Macorís, conocimiento de que al  momento de su arresto no presentaba ningún rasguño en su cuerpo”. Eso lo determinó la evaluación médica a la que fue sometida como protocolo a ser enviada a prisión.

“Ella pensó que yo  me había muerto y cuando supo no me había muerto, en la noche se dio muchísimo  golpes y utilizando eso como argumento hoy en día dices  que yo se lo di”.

Dijo que la justicia de San Pedro de Macorís se ha prestado al chantaje de la señora Rivas Felizola,  acogiéndole todos los incidentes para impedir que se conozca la audiencia.

Indicó que para mantenerlo en prisión presentaron un incidente por sospecha legítima ante la Suprema Corte de Justicia  y hasta que la suprema no decida esa situación los jueces se abstienen de conocer el proceso.

“Todo se ha tornado a raíz de la infamia que ella ha formulado, combinada con los abogados extorsionadores que han enviados personas a extorsionarme aquí donde guardo prisión”.

“Cuando ella está como  victimaria, tienes todo el Defensor del Pueblo, Defensor Público a su favor    y cuando la convierten en víctima ahí aparece un abogado privado que resulta y viene a ser el esposo de la primera sustituta de la Defensoría del Pueblo,  que está defendiéndola y según ella la está defendiendo de gratis, sabemos lo que se está moviendo”, dijo.

Sostuvo que la narración que hace Rivas Felizola, no dice una sola verdad.

Rivas Felizola, venezolana, usó un cuchillo de 12 pulgadas para herir en la cara a punto de lesionarle la vena aorta y se encuentra en libertad a pesar de la gravedad del hecho que cometió.

La abogada Wendy Lora, denunció que lo sorprendente  del caso es que la jurisdicción de San Pedro de Macorís no haya un juez de instrucción que conozca de la revisión obligatoria del caso.