La queja es constante entre los conductores de la Avenida Nicolás de Ovando con Máximo Gómez.

SANTO DOMINGO.-Con los cada vez más prolongados tapones en el Gran Santo Domingo, vendedores ambulantes inundan los elevados, que pese a la prohibición desafían el peligro, sin que las autoridades los puedan controlar.

En medio del tapón decenas de hombres y mujeres se entremezclan con los vehículos en los elevados para ofertar sus productos que van desde maíz, batata, y golosinas hasta correas.

La queja es constante entre los conductores de la Avenida Nicolás de Ovando con Máximo Gómez, que temen la imprudencia de estos vendedores informales, provoque accidentes.

El desafío al peligro es evidente, cuando los conductores intentan avanzar es casi imposible, por lo que solicitan la intervención de las autoridades.

Algunos conductores explicaron que han discutido y tenido otros conflictos con los vendedores informales, por lo que esperan sean quitados de las vías lo antes posible.