Este edificio sirvió como morada de muchos personajes importantes, como lo fueron quizás Bartolomé Colón, Jean Louis Ferrand, entre otros.

SANTO DOMINGO.- En nuestra Ciudad Colonial, existen dos importantes y antiguas edificaciones, cuyas paredes encierran parte de la historia y el poder político de la nación.

El Museo de las Casas Reales o Palacios Reales, como era llamado durante la época de la colonia, tenía como sede dos palacios, los cuales datan del Siglo XVI. Este palacio real se construyó por órdenes de la Corona Española, bajo el reinado de Fernando II de Aragón, el 5 de octubre de 1511, con la finalidad de alojar a las principales oficinas gubernamentales de la época.

Este fue llamado como Edificio de las Casas Reales, ya que en él se encontraba la Real Audiencia, la cual fue el primer tribunal del Nuevo Mundo, también era utilizado como Residencia de los Gobernadores y Generales Capitanes de la época, a éste segundo se le llamaba como Capitanía General.

Este edificio sirvió como morada de muchos personajes importantes, como lo fueron quizás Bartolomé Colón, Jean Louis Ferrand, entre otros.

La Real Audiencia ejerció jurisdicción formalmente sobre toda las islas vecinas, incluyendo Cuba, Puerto Rico, y Jamaica, Durante muchos años su estructura arquitectónica original ha sufrido muchos cambios a lo largo de la historia. En 1807 el general francés Jean Louis Ferrand le dio un estilo francés al edificio.

Durante el último año de gobierno del presidente Carlos Felipe Morales Languasco, se realizaron algunas modificaciones para poder utilizar el edificio como Palacio Gubernamental o Casa del Gobierno. Durante el gobierno de Rafael Leónidas Trujillo se hicieron otras modificaciones en yeso para poder colocar allí algunas oficinas gubernamentales.

PALACIO DE BORGELLA

En la calle Isabel La Católica, frente al Parque Colón la Catedral, se erige el Palacio de Borgellá, un edificio del siglo XVI de dos plantas de altura, cuyo elemento más destacable de su fachada es la galería de arcos.

Fue una de las quince casas que mandara a construir el gobernador de la isla, Frey Nicolás de Ovando y se afirma que durante un tiempo perteneció a Hernán Cortés, cuando éste era escribano de la ciudad. Sin embargo, en manos de Diego de Herrera, es de quien su historia es más conocida. Herrera se desempeñó como escribano público, secretario del Cabildo Eclesiástico, notario apostólico y receptor de la Real Audiencia.

A principios del XIX fue adquirida por el gobernador haitiano Gerónimo Máximiliano Borgellá para su residencia (de ahí su nombre actual), que la remodeló para Casa de Gobierno, haciéndole cambios sustanciales.

El Palacio de Borgellá fue sede del gobierno haitiano en la Parte del Este, durante prácticamente toda la dominación haitiana y por esa razón, inspiraba animadversión en muchos dominicanos por representar el símbolo del poder haitiano.

A finales del siglo XIX, sirvió de palacio de gobierno del dictador Ulises Heureaux, fue sede del Congreso Nacional y también estuvo allí una cárcel. Hoy día, allí está la sede del Patronato de la Ciudad Colonial de Santo Domingo, organismo responsable de mantener y restaurar el patrimonio designado por la Unesco.