Una iniciativa público-privada crea un fondo de 12 millones de de dólares para poner barreras y evitar que llegue a las costas la macroalga que en otros países es usada de forma innovadora.

SANTO DOMINGO.- Nueva vez el sargazo llega a las costas dominicanas y se convierte en el enemigo del turismo, lo más odiado por los amantes de las playas y el dolor de cabeza de los hoteleros. Sin embargo esta macroalga no es tan malo y puede ser aprovechado de forma innovadora como ya hacen otros países.

Esta macroalga viene desde el Mar del Sargazo y el norte de Ecuador y es arrastrado hasta las costas caribeñas donde es visto con desprecio por bañistas y cuesta horas de trabajo al personal encargado de limpiar las playas. Este año "se ha desbordado", dijo la viceministra de Turismo, Jaqueline Mora, a un medio local.

Para evitar que el temido sargazo llegue a las orillas de las paradisíacas playas dominicanas, el Ministerio de Turismo y la Asociación Nacional de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores) se comprometieron a construir un fondo para mitigar y manejar el sargazo, para lo que habrá un fondo inicial de12 millones de de dólares (11 millones 891 mil pesos).

Con este dinero el plan es "poner barreras" para evitar que cruce a las costas la macroalga, esto porque en palabras de Paola Rainieri“todavía no hay una sola solución que sea viable y que realmente ayude a solucionar el problema”.

Pero a 755 kilómetros de República Dominicana, en Jamaica, el sargazo es aprovechado de forma innovadora.

“Nos consideramos como la solución completa al desafío del sargazo, tan molesto para nuestras costas caribeñas. Nuestro objetivo es eliminarlo éticamente, principalmente a través de la alimentación animal”, dicen estos emprendedores cuyo proyecto ganó un concurso y vio la luz con impulso del Centro de Innovación Climática del Caribe.

El mercado objetivo fue la industria del ganado caprino. La cabra es una de las principales carnes consumidas en Jamaica. Awganic Inputs vio la oportunidad de proporcionar alimentos asequibles a los criadores en un país que tiene una factura de importación anual de más de 15 millones de dólares para este tipo carne.

Morrison dice que el bajo costo del forraje que produce podría contribuir a aumentar el tamaño de los rebaños en el país, cuyo promedio es de 30 cabezas por granja, pasando de un conteo nacional de 700.000 cabezas a 3 millones. Con ello, la industria caprina en Jamaica estaría dando un paso hacia la autosuficiencia.

“Queremos proporcionar al sector más de 160 toneladas por año, apuntando a más de 80 clientes. También estamos apuntando a otros sectores, como los de peces y conejos ”, dice.

Omar Prince, un criador de cabras de Sandy Bay en Clarendon, Jamaica, ha hecho pasar el producto por la prueba más importante: "Recomendaría a cualquier criador de cabras que use el alimento de Awganic Inputs; es una muy buena alimentación y a las cabras les encanta. Es muy orgánico, por lo que no tienen que preocuparse si se va a obstruir su sistema digestivo. La primera vez que se lo di se lo comieron todo", dice.

Awganic no solo produce alimentos para animales a partir de sargazo. Con las algas podridas, también están produciendo carbón ecológico.

Según Morrison, esta fuente de calor salva muchos árboles y bosques talados anualmente en la producción de carbón, y así contribuye a preservar el medio ambiente. El carbón ecológico es más limpio, más saludable y no emite mucho polvo ni humo. Se quema por más tiempo y es perfecto para cocinar, especialmente el jerk, un estilo de condimento y preparación de carne originario de Jamaica.

"Incluso tenemos dos sabores, el natural y el de pimiento", dice Morrison, inspirado por su abuelo, quien le cocinaba este platillo tradicional con carbón cuando era niño.