Al dirigirse a los jóvenes, les exhortó a que “no se dejen seducir por el hedonismo, las ideologías, la evasión, la droga, la violencia y las mil razones que aparentan justificarlas"

SANTO DOMINGO.- La Iglesia católica celebró la clausura del Año Jubilar Altagraciano en ocasión del centenario de la coronación canónica de Nuestra Señora de la Altagracia con diferentes actos, entre ellos: el recibimiento de la imagen de la Virgen de la Altagracia, trasladada desde la Basílica de Higüey, en el monumento Fray Antonio de Montesinos, seguido de una vigilia en la Catedral Primada de América el domingo 14; al día siguiente, un acto patriótico en la Puerta del Conde y una concentración nacional en el Estadio Olímpico Félix Sánchez.

 

Durante la Eucaristía celebrada en el Estadio Olímpico, el enviado especial del Papa Francisco, monseñor Edgar Peña Parra, explicó que “el cuadro de la Virgen de la Altagracia nos enseña a priorizar el valor de la vida y la dignidad de las personas; es también una defensa del valor de la familia como institución y de los lazos familiares que han sido y son duramente probados, denigrados y marginados, pero que al mismo tiempo, continúan siendo el punto de referencia más firme para la estabilidad de toda la comunidad humana y social”, puntualizó el arzobispo.

Al dirigirse a los jóvenes, les exhortó a que “no se dejen seducir por el hedonismo, las ideologías, la evasión, la droga, la violencia y las mil razones que aparentan justificarlas; prepárense para ser los hombres y las mujeres del futuro, responsables y activos en las estructuras sociales, económicas, culturales, políticas y eclesiales de su país”.

 

En tanto, Monseñor Freddy Bretón Martínez, arzobispo de Santiago de los Caballeros y presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED), agradeció a la Comisión Nacional Organizadora que “arduamente ha trabajado para el éxito de este Año Jubilar Altagraciano”, así como a todos “los hombres y mujeres de nuestro país que escucharon el llamado de la Virgen a través de nosotros y han acudido a honrarla en este día grande para nuestra patria”. Al tiempo que recibió la rosa de oro regalada por el Papa Francisco a la Virgen y, en nombre de los obispos, obsequió una imagen de Nuestra Señora de la Altagracia en alto relieve al Santo Padre.