WASHINGTON.- El Gobierno de Estados Unidos calificó  este jueves como "paso positivo" la decisión de La Habana de permitir, por primera vez en más de 50 años, la compraventa de viviendas en Cuba, aunque insistió también en el respeto a los derechos humanos en la isla.

Según un decreto publicado en la Gaceta Oficial de Cuba, los cubanos podrán, por primera vez en más de medio siglo, comprar y vender viviendas de forma particular a partir del próximo 10 de noviembre, en el marco de una reforma legislativa aprobada por el presidente Raúl Castro.

"Es un paso positivo que deja al pueblo cubano más libertad en la determinación de su futuro y el futuro de su país", dijo a Efe William Ostick, un portavoz del Departamento de Estado.

El portavoz no quiso comentar sobre si ese anuncio abre o no la puerta a que la Administración Obama realice más modificaciones en su política exterior hacia Cuba desde que flexibilizó los viajes y remesas de cubanoamericanos a la isla.

El decreto firmado por el general Raúl Castro está acompañado de varias resoluciones que eliminan prohibiciones vigentes durante décadas y flexibilizan la transmisión de la propiedad de la vivienda que podrá hacerse mediante compraventa, permuta, donación o adjudicación.

En el caso de cubanos que hayan decidido abandonar definitivamente el país, su vivienda podrá ser transferida de forma gratuita a copropietarios o a sus familiares hasta el cuarto grado de consanguineidad.

La ley Helms-Burton, aprobada por el Congreso de EE.UU. en 1996, impone sanciones contra empresas extranjeras que trafican con propiedades estadounidenses confiscadas en Cuba, y permite que ciudadanos estadounidenses entablen demandas contra extranjeros y compañías que se benefician del uso de propiedades confiscadas.

Sin embargo, cada año, el presidente de EE.UU. suspende la aplicación de esa cláusula incluida en el Capítulo III de la ley "por razones de interés nacional".

Durante mucho tiempo, el Gobierno de Washington ha dejado en claro que Cuba debe dar pasos para cesar la represión de disidentes y mejorar la situación de derechos humanos en la isla.

En ese sentido, el portavoz del Departamento de Estado condenó el arresto del opositor cubano Guillermo Fariñas el pasado 2 de noviembre en la ciudad de Santa Clara.

"Condenamos la detención y paliza por parte del Gobierno cubano de ciudadanos en Santa Clara, incluyendo Guillermo Fariñas, y nos preocupa su bienestar", dijo Ostick.

"Deploramos el uso de la fuerza contra ciudadanos que pacíficamente ejercen sus derechos humanos, y apoyamos los derechos de los ciudadanos cubanos de expresarse libremente y determinar su propio futuro", enfatizó el portavoz.

"Pedimos el cese inmediato del acoso y violencia perpetrados contra críticos pacíficos del Gobierno", puntualizó Ostick.

Fariñas fue detenido cuando iba a visitar al disidente Alcides Rivera en el hospital donde se encuentra ingresado tras una huelga de hambre que realiza desde hace más de un mes, según fuentes familiares y de la disidencia interna.

En 2010, Fariñas, premio Sájarov-2010 del Parlamento Europeo por la defensa de los derechos humanos, protagonizó una huelga de hambre de más de cuatro meses tras la muerte del opositor preso Orlando Zapata Tamayo, para exigir la liberación de los prisioneros políticos más enfermos.