Tras un año de cambios drásticos en las rutinas cotidianas debido a la pandemia y al toque de queda, residentes del Gran Santo Domingo aún sienten los estragos de la parálisis económica, mientras especialistas llaman a mantener las medidas de distanciamiento, aún luego de ser vacunados.

POR:GABRIELA ANDÚJAR


SANTO DOMINGO.- Tras un año de cambios drásticos en las rutinas cotidianas debido a la pandemia y al toque de queda, residentes del Gran Santo Domingo aún sienten los estragos de la parálisis económica, mientras especialistas llaman a mantener las medidas de distanciamiento, aún luego de ser vacunados.


Para la profesora Yanerys Andújar, la vida dio un giro radical cuando la pandemia la obligó a hacer las maletas de sus tres hijos y llevarlos a vivir con su madre a San Cristóbal, a dónde sólo los visitaba los fines de semana.


La crisis sanitaria, las medidas de distanciamiento físico y el toque de queda, que ese fin de semana cumplió un año, dejan un profundo impacto en la economía familiar.


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Con el regreso paulatino a la normalidad y el avance del plan de vacunación, especialistas insisten que la inmunización no es suficiente y piden a la población mantener las medidas de prevención. 


La doctora Soler subraya la necesidad de mantener el uso generalizado de mascarillas y el distanciamiento físico hasta que tengamos inmunidad de rebaño, que se logra cuando el 70 u 80% de la población está vacunada.