Aseguró que si la población haitiana estuviera armada hace rato se hubiese producido una guerra civil.

SANTO DOMINGO.-El excónsul haitiano en República Dominicana, Edwin Paraison, dijo esta mañana que el desarme planteado por los presidentes de Costa Rica, Panamá y República Dominicana, debe enfocarse en las bandas criminales de Haití porque la población está desarmada.

El también exembajador haitiano afirmó en la entrevista central de El Despertador, que si la población haitiana estuviera armada hace rato se hubiese producido una guerra civil.

Dijo que es real que hay unas 500,000 armas ilegal, pero gran parte están en manos de pandillas o en manos de ciudadanos que no tienen los permisos necesarios.

"Cuando hay un secuestro se dividen las tareas, hay una ganga especializada en el rastro, luego esas personas son transportadas  en la base de otra pandilla que es responsable del hospedaje, de recibir a los rehenes de darle las atenciones necesarias, darle comida y un lugar para dormir", resaltó.

Sostuvo que hay rehenes que tienen mucho tiempo como es el caso de los norteamericanos que han pasado ocho días y que las negociaciones no han dado resultados ni en la liberación, ni vida ni forma de rescate.

Dijo que las gangas reciben sus armas y municiones desde el territorio norteamericano que alimentan las pandillas y mantienen ese estado de violencia en Haití, y que ese llamado de los tres presidentes es muy oportuno.

Expresó que los jefes de pandillas ya no estan usando mascaras, y que estan muy activos en sus redes, por lo que si ve positivo la asistencia tecnológica para localizar a las bandas armadas y perseguirlos hasta llegar al último miembro de la pandilla.

“Las energías deben volcarse a enfrentar las bandas criminales hasta su desmantelamiento para garantizar el regreso a la paz en Haití”, expresó.

Elecciones en Haití: 

Dijo que habrá elecciones pero para eso, deben desaparecer las bandas y que espera que se firme el acuerdo Montana, que contempla el establecimiento por un período de dos años de un consejo de transición compuesto por delegados de numerosos sectores de la sociedad y la política de Haití, encargados de nombrar un presidente interino, así como una oficina de seguimiento para garantizar la implementación del acuerdo y un órgano representativo para auditar al gobierno.