Esta familia logró salvar la vida milagrosamente, pero las pérdidas materiales son incalculables, según narran.

Santo Domingo.- Desesperación e impotencia fue lo que sintió un hombre  en la cañada de Las 800 en Los Ríos,  cuando vio cómo la crecida  del  afluente arrastraba su casa con su familia dentro y este no podía hacer nada para evitarlo.

Cuando las lluvias arreciaron el pasado viernes, José Estarlin de Los Santos luchaba tratando de salvar algunas de sus pertenencias.

“Tuve que volar por encima de una pared para tratar de salvar mi vehículo y ya estaba lleno de agua”, dijo José Esterlín de los Santos.

Pero para este hombre que se dedica a la ebanistería, lo peor no fue ver como la cañada se llevaba su vehículo que es parte fundamental en su trabajo, sino que ya no podía llegar hasta  su familia para auxiliarla.

Asimismo explicó que “fue un momento de mucha incertidumbre porque no encontraba que hacer, porque no podía cruzar y no podía dar la vuelta”.

Esta familia logró salvar la vida milagrosamente, pero las pérdidas materiales son incalculables, según narran.

“Al perder ese vehículo yo no sé qué voy a hacer, es como si vida fuera a iniciar de nuevo”, añadió.

Además de haber perdido prácticamente todo, este ebanista teme que la angustia y el trauma sufrido la noche de las inundaciones les deje huellas durante mucho tiempo a sus hijos y esposa.

“Es algo tremendo hay que vivirlo, lo que se puede sentir” explicó de Los Santos.

En medio de la situación, la familia limpiaba los pocos enseres que pudo rescatar y de Los Santos contemplaba el estado en que quedó su vivienda.

Mientras las autoridades continúan con el levantamiento de los daños,  don José y su familia buscan cómo pasar otra  noche sin hogar.