Afirman que costearon todos los gastos legales para el traslado de los cuerpos tanto de Soto como Juniel Mordán, éste último sepultado el pasado viernes, tras negar que la Cancillería cubriera ese proceso.

SANTO DOMINGO.- En medio de profundo pesar son velados de este mediodía en la comunidad de Cañafistol, Baní, los restos del segundo de los once dominicanos que perecieron al volcarse en México el pasado nueve de diciembre el furgón donde se desplazaban en procura llegar a los Estados Unidos de manera irregular. Familiares de las víctimas negaron que la Cancillería costeara los gastos de traslado de los cuerpos de sus parientes.

Juan Alberto Soto era un hombre solidario que decidió emprender ese viaje hacia los Estados Unidos, a través de la frontera con México, en procura de mejorar la calidad de sus familiares.

Lisbeth Ortiz, hijastra de la víctima, dijo que habló con su padrastro el mismo día en que ocurrió el accidente.

Juan Alberto Soto, quien era el menor de tres hermanos, se dedicaba a realizar trabajos de electricidad, oficio que dijo realizaría una vez llegara al país norteamericano.

Santos Soto sostuvo que su hijo le había prometido que iba a trabajar honradamente en los Estados Unidos para ayudar a su familia.

Afirman que costearon todos los gastos legales para el traslado de los cuerpos tanto de Soto como Juniel Mordán, éste último sepultado el pasado viernes, tras negar que la Cancillería cubriera ese proceso.

Con la muerte de Juan Alberto Soto, de 43 años, tres hijos quedan huérfanos, incluyendo dos menores de edad.

Familiares de las víctimas esperan que la Cancillería honre su compromiso y pague los gastos del traslado de los cuerpos que fueron costeado por sus parientes.