Aseguraron también que se les dificulta trabajar por los largos taponamientos que se forman, debido a que solo hay disponible un carril y poco más de la mitad del otro para todos los conductores.

SANTO DOMINGO.- La ciclovía establecida a lo largo de la avenida Bolívar, publicitada para incentivar el tránsito en bicicletas  en la ciudad y un medio para evitar entaponamientos, en la práctica diaria se ha convertido en un dolor de cabeza para choferes y conductores.

Para quienes utilizan regularmente esa vía, la gran paradoja es que, en lugar de evitar congestionamientos, los pilotillos que delimitan el área para los ciclistas lo que provoca todos los días son largos entaponamientos.

La causa de ese problema es evidente y cualquiera que transitaba por la vía la advierte de inmediato y sufre las consecuencias, pues para poder llegar regularmente de una intersección a otra el avance es lento, porque los vehículos permanecen largo tiempo “bomper con bomper”.

Para algunos conductores, resulta inexplicable que el Ayuntamiento del Distrito Nacional no se haya percatado de la complicación provocada por la ciclovía, mientras otros se preguntan si antes de establecerse se hizo un estudio de impacto, a lo que ha debido seguir un monitoreo de la forma en que ha venido desarrollándose.

Por ejemplo, señalan que es fácil advertir que el desplazamiento de ciclistas es prácticamente nulo a lo largo del día, por lo que motoristas y deliverys utilizan la ciclovía para llegar más rápido a sus destinos.

Los muros de la ciclovía de la avenida Bolívar provocan quejas de conductores de esa ruta, ya que de dos carriles que tiene la calle, varios metros de uno de ellos están destinados para los ciclistas, quienes frecuentan muy poco la vía, según los choferes.

A todo esto se suma que constantemente ocurren accidentes por los pilotillos. Debido a esto, muchos de los muros que dividen el carril de los ciclistas con el de los choferes se encuentran en deterioro por los golpes que  han recibido como indicaron choferes que usan con frecuencia esta avenida.

Quienes se quejan de la ciclovía, indican que están a favor de que se proteja a los ciclistas para un desplazamiento seguro, pero consideran que la forma en que se ha estructurado el plan no es conveniente y que incluso podría poner en riesgo a los propios pedalistas.

Algunos llegan más lejos al temer que se puedan provocar tragedias, tras advertir que de ocurrir la responsabilidad recaería en la alcaldesa Carolina Mejía, aunque la idea, el trazado y la ejecución de la ciclovía haya provenido de técnicos y asesores de tránsito urbano.

Conductores aseguraron también que se les dificulta trabajar por los largos taponamientos que se forman en la vía, debido a que solo hay disponible un carril y poco más de la mitad del otro para todos los conductores.

Los choferes del transporte colectivo manifestaron que pocos ciclistas de la capital utilizan la vía, por lo que entienden que se hace necesario eliminar los pequeños muros  para que el tránsito fluya en la zona.

En la avenida Bolívar también se pudo observar que faltaban muros de la ciclovía y choferes que salían  de otras calles o edificios hicieron giros amplios para evitar chocar contra alguno y  algunos conducían sobre ellos para entrar a alguna entidad.

Los conductores  que cruzan desde la avenida Abraham Lincoln a la Pedro Henríquez Ureña, donde inicia la ciclovía, solo pueden conducir por el segundo carril, ya que el primero es utilizado casi a la mitad por la ciclovía y el tercero es usado como parqueo por los residentes de la zona casi en su totalidad.

La señalización  de la ciclovía en la Pedro Henríquez Ureña  llega hasta la avenida Delgado, donde solamente hay letreros que indican a los ciclistas que esa vía forma parte de la ruta, hasta el Parque Independencia, donde continúan las líneas.

Durante las horas de la mañana Noticias SIN solo pudo observar una personas en bicicleta utilizar ciclovía del Distrito Nacional.