Pero también podría implicar el incremento de la deuda pública, advirtieron este jueves economistas y representantes del Gobierno.

SANTO DOMINGO.- Al desistir en los intentos por emprender una reforma fiscal, el Poder Ejecutivo tendrá que comenzar a buscar de inmediato alternativas para limitar gastos y reducir sus expectativas de erogaciones del 2022 a fin de evitar que se eleve aún más el déficit fiscal, que originalmente tenía previsto en el Presupuesto General del Estado.

Pero también podría implicar el incremento de la deuda pública, advirtieron este jueves economistas y representantes del Gobierno.

Mientras la población en general aplaude la decisión anunciada por el presidente Abinader de no someter, por el momento, ningún proyecto de reforma tributaria, como se había contemplado, desde el equipo económico del Gobierno reconocieron que la situación representa un reto en el manejo de las finanzas.

El ministro de Economía, Miguel Ceara Hatton, advirtió este jueves que la posposición de la reforma tendrá un impacto en el calendario de ejecuciones del Presupuesto General del Estado, que deberá ser reestructurado.

Sin embargo, para representantes de la cúpula empresarial, la decisión del jefe de Estado representó un alivio en medio de la incertidumbre generada por la posibilidad de una reforma acelerada, en momentos en que se debate en el Senado la derogación de todas las exenciones fiscales.

En medio de ese panorama, economistas consideraron que el Gobierno tendrá que ajustarse los pantalones para reducir la evasión fiscal a los fines de incrementar los ingresos tributarios.

El presupuesto sometido por el Poder Ejecutivo al Congreso Nacional refleja un déficit de más de 170 mil millones de pesos.

Aunque no habrá reforma por el momento, los representantes  de los diversos sectores  coincidieron en que el país deberá abocarse a la firma de un pacto fiscal a mediano plazo como la establece la Estrategia Nacional de Desarrollo, pero sobre la base del consenso.