El Instituto Nacional de Migración de la República Dominicana (INM RD) y el Banco Mundial advierten que la gestión migratoria en la frontera con Haití opera de forma fragmentada, con altos niveles de discrecionalidad, instalaciones de deportación que no cumplen estándares mínimos y una superposición de funciones militares y civiles que compromete el debido proceso.
Estas son las conclusiones centrales del informe Gestión fronteriza y control migratorio, elaborado por los especialistas Juan del Rosario Santana y Wagner Gomera.
Una frontera compleja y poco controlada
La investigación —desarrollada mediante revisión documental, entrevistas, talleres participativos y observación directa— revela que la frontera dominico-haitiana cuenta con más de 31 puntos de cruce, más de 15 mercados binacionales y 16 pasos informales, lo que genera una dinámica donde actividades económicas y migratorias, formales e informales, coexisten de forma permanente.
Solo en Pedernales, cerca de 2,000 trabajadores haitianos realizan cruces diarios para emplearse principalmente en los sectores de la construcción y agropecuario, evidenciando la profunda interdependencia económica entre las comunidades fronterizas.
Discrecionalidad y superposición de funciones
Entre los hallazgos más críticos, el estudio documenta altos niveles de discrecionalidad en los controles migratorios, uso esporádico y selectivo de tecnología biométrica, cuyos datos no se aprovechan efectivamente, y una superposición de funciones entre personal militar, policial y migratorio que, en ocasiones, relega a la autoridad migratoria.
El informe también advierte que los procesos de interdicción son ejecutados por una combinación de actores que, en muchos casos, carecen de la formación adecuada para garantizar el respeto al debido proceso.
A esto se suma la precariedad de las instalaciones utilizadas como centros de tránsito para deportaciones, que no cumplen con estándares mínimos y exponen a mujeres y niños a condiciones de vulnerabilidad, maltrato y violaciones de derechos fundamentales.
El estudio fue presentado ante investigadores y diplomáticos
Los hallazgos fueron socializados durante un encuentro académico celebrado en la Escuela Nacional de Migración, con la participación de investigadores, diplomáticos y actores clave del ámbito migratorio, entre ellos los embajadores de Haití y República Dominicana en sus respectivos países y representantes de la Comisión Mixta Bilateral Dominico-Haitiana.
El estudio identifica la fragmentación institucional como uno de los principales obstáculos para una gestión migratoria efectiva. Las instituciones presentes en los puntos formales de la frontera operan de manera desarticulada, lo que favorece la discrecionalidad en la aplicación de políticas migratorias y aduaneras y limita la integración de las comunidades locales en los procesos de toma de decisiones.
Ante este panorama, la investigación propone avanzar hacia políticas de control migratorio y gestión fronteriza más articuladas, participativas y sustentadas en evidencia, que contribuyan tanto a la seguridad nacional como al desarrollo socioeconómico de la región fronteriza.
Los participantes del encuentro coincidieron en la necesidad de continuar promoviendo espacios de diálogo académico e investigación aplicada para formular políticas públicas que respondan a la complejidad real de la frontera dominico-haitiana.
