Retarse a sí misma es la palabra con la que estas mujeres definen su día a día, pero el poder jugar baloncesto y ver a sus hijos practicar con ellas, borra cualquier dificultad que se pueda  presentar.

Por Héctor de la Cruz

SANTO DOMINGO.- Ser madre es el mayor de tesoro que muchas mujeres anhelan tener  y así lo confirman las integrantes de la fundación Las Guerreras Sobre Ruedas RD.

Estas mujeres que viven con una discapacidad física, afirman que han tenido que luchar contra todo para poder tener una familia, pero que poder tener sus hijos ha sido el mayor regalo que han recibido en toda su vida.

Retarse a sí misma es la palabra con la que estas mujeres definen su día a día, pero el poder jugar baloncesto y ver a sus hijos practicar con ellas, borra cualquier dificultad que se pueda  presentar.

El equipo se formó en 2017 y desde entonces han tenido que sortear varios obstáculos para poder seguir adelante.

Una de las mayores dificultades que enfrenta  es que no puede practicar como lo desearían, pero tampoco puede competir a nivel internacional ya que las sillas de ruedas que usan son convencionales y las de practicar este deporte tiene unos parámetros específicos.

A estas mujeres se les ilumina el rostro  cuando hablan de deporte y es que, cuando practican pueden ver como su familia se integra y todo el equipo disfruta el momento.

Sonriente, Yamilka narra cómo su fans número uno  le da seguimiento en los entrenamientos y hasta le critica cuando su juego no llena las expectativas.

Muchas veces las tantas actividades que envuelven a las Guerreras  son motivos de reclamo de los hijos quienes les exigen más tiempo.

Estas mujeres además de tener una familia, trabajan y gran parte de su tiempo lo dedican a ayudar a otras personas. Situación por la cual en muchas ocasiones viajan al interior del país.

Las guerras dicen que la mayor barrera de acceso que puede tener una persona es creer que no puede hacer algo y que por eso, ellas trabajan para que su mensaje se conozca dentro y fuera de la República Dominicana.