Para Luis Peña Valdez, la tragedia que vivió al pasar encerrado 12 años en la cárcel sin haber sido presentado nunca ante un tribunal se agudiza por la muerte de su madre, quien falleció sin poder verlo en libertad.

Por: Hector de la Cruz

SANTO DOMINGO.- Nostálgico, con la mirada triste y con  la misma ropa que salió esta semana de la cárcel de La Victoria, donde permaneció 12 años sin ninguna acusación formal, Luis Peña Valdez carece de un techo para vivir y sólo pide algunas herramientas para comenzar a trabajar y disfrutar de la vida.

Para Luis Peña Valdez, la tragedia que vivió al pasar encerrado 12 años en la cárcel sin haber sido presentado nunca ante un tribunal se agudiza por la muerte de su madre, quien falleció sin poder verlo en libertad.

Peña Valdez insiste que no guarda rencor en su corazón contra quienes por error o abuso de poder lo llevaron a La Victoria, donde siempre durmió en el suelo y se alimentó con lo que alguien le diera, ya que nunca recibió visitas de familiares.

Al probar su primera comida fuera de la cárcel, dice que fue como el más fino de los manjares.

La emotiva acción de Luis encontró consuelo en Manuel María Mercedes, presidente de la  Comisión Nacional de los Derechos Humanos quien dice que momento le tocó en el más profundo de su corazón.

Yo vi eso, una comida normal y mire. Una comida sencilla y ver cómo él se la comió eso me tocó.

Para el abogado  de los Derechos Humanos Ricardo Mojica, la situación de Peña Valdez no tiene comparación, pero que aun así, el afectado sólo pide que le ayuden a conseguir su cédula y algún tipo de herramienta para poder volver a su trabajo de albañilería.

Por segunda noche consecutiva Luis dormirá en una cama en la sede de los Comisión Nacional de los Derechos Humanos, lugar que lo ha albergado porque teme ir a su lugar natal sin documentos de identidad.