Se niega a recibir terapia psicológica asegura se encuentra  estable emocionalmente.

SANTO DOMINGO.- Un ataque con ácido del diablo la dejó desfigurada, pero la joven de 19 años en vez de convertirse en una víctima ha decidió ser ejemplo de resiliencia  y acoge la vida con alegría  y aceptación.

Su preocupación es no poder suplir las necesidades de su hija de dos años, ya que aún no puede trabajar porque continúa bajo procesos quirúrgicos constantes.

A casi ocho meses del ataque con ácido que marco su vida para siempre los cambios físicos provocados por la agresión no han cambiado su manera de vivir la vida.

Trata de no victimizarse y ver lo que le ocurrió como un motivo para incentivar a otras jóvenes que atraviesan situaciones difíciles.

El proceso ha sido largo y doloroso para Yokairy donde no hay esperanza de eliminar las huellas del ácido, pero si dentro de lo posible reconstruir las partes afectadas.

Pese a  que el gobierno asumió los costos de las intervenciones quirúrgicas que le realizan y sus últimos empleadores a un le pagan su salario esto no es suficiente para cubrir sus gastos y proveer a su hija.

Se niega a recibir terapia psicológica asegura se encuentra  estable emocionalmente.

Sus bailes y fotografías en redes sociales captaron la atención, muchos alagando la actitud de Yokairy, mientras que otros la cuestionaban.

El ataque atroz ocurrió el 25 de septiembre del 2020, por el hecho guardan prisión preventiva Wilin Antonio Javier Monegro, ex pareja de Yokairy y padre de su bebé,  Pedro Alexander Sosa Méndez y Juan José Félix, estos dos últimos quienes lanzaron el ácido a la joven.