Fue durante muchos años, el centro comercial más grande del país, donde los dominicanos se daban cita en sus icónicas tiendas, bares y hoteles, o simplemente a pasear o galantear.

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Una de las calles más emblemáticas y pintorescas de nuestro país. Sitio donde muchos de nosotros, pasamos una parte muy importante de nuestra juventud. Hablamos de la calle El Conde, antigua Calle del Clavijo, la cual data del 1543 y su nombre hace honor a Don Bernardo de Meneses y Bracamonte, Conde de Peñalva y Capitán General de la colonia, figura histórica que enfrentó, durante la colonia, a la invasión inglesa en 1655.

La emblemática calle el Conde, inicia en la calle Las Damas y termina en la Palo Hincado, En el periodo de la dominación Francesa la llamaban Imperial. Después de la separación de Haití, se llamó Separación, y durante el periodo inmediatamente después de la Independencia, la llamaron 27 de Febrero.

Fue durante muchos años, el centro comercial más grande del país, donde los dominicanos se daban cita en sus icónicas tiendas, bares y hoteles, o simplemente a pasear o galantear.

Tiendas como la Opera, Lope de Haro y la Margarita, con su famoso Santa Claus, que era visita obligatoria de todos los padres con sus hijas en navidad, el famoso Bar Panamericano del Roxy, donde las peñas eran frecuentes, el Hotel Conde de Peñalba, el edificio Baquero, el emblemático Edificio Copello, sede del Gobierno constitucionalista dirigido por Francisco A. Caamaño, durante la guerra de abril de 1965, fueron algunos de los lugares que hicieron de esta Calle, un sitio para recordar.

Desde los años 80, es la única calle peatonal de Santo Domingo, condición que permite a sus visitantes paseos más confortables en que se puede apreciar en toda su dimensión la arquitectura de sus edificios coloniales, sus cafés y sus tiendas.

A pesar de la importancia turística e histórica de la calle El Conde es evidente el descuido de las autoridades municipales y turísticas con el mantenimiento de esa histórica vía.

Aunque la cantidad de público que escogía El Conde para el esparcimiento sano y hacer sus compras de ropa y zapatos ha disminuido, esa vía todavía es una de las más utilizadas para el paseo y su consiguiente exhibicionismo.

Fue en esta calle que llegó la modernidad a la República Dominicana, ya que aquí se construyeron los primeros edificios de hormigón con ascensores. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (UNESCO) el 8 de diciembre de 1990. Actualmente, la Calle El Conde cuenta con un gran número de tabernas, restaurantes, establecimientos de comida rápida, hoteles, puestos de artesanía y tiendas de regalos.