PUERTO PRÍNCIPE, Haití.- La Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah) observó este jueves una degradación de la situación política en el país y llamó a un consenso entre los diferentes poderes a favor de la estabilidad política y el desarrollo económico.

Desde hace varias semanas "se repiten crisis" entre los poderes Ejecutivo y Legislativo, dijo el jefe civil de la fuerza multilateral, Mariano Fernández, durante un encuentro con la prensa.

Según el diplomático chileno, estas crisis "afectan el buen funcionamiento de las instituciones así como el proceso democrático" en la nación caribeña, la más pobre de América, que trata de recuperarse de décadas de crisis políticas y humanitarias.

Las relaciones entre el Senado y el Ejecutivo son actualmente difíciles después de que la cámara abrió una investigación sobre la nacionalidad de miembros del Gobierno y del propio presidente del país, Michel Martelly.

Senadores sospechan que el mandatario y varios ministros tienen doble nacionalidad a pesar de que la Constitución lo prohíbe.

También la Cámara de Diputados sigue investigando el arresto el año pasado del diputado Arnel Belizaire pese a su condición de parlamentario.

Ese arresto dio lugar a una investigación que resultó en la dimisión del ministro de Justicia, Josue Pierre-Louis.

Paralelamente, en círculos políticos se comenta que las relaciones entre Martelly y el primer ministro, Garry Conille, son tensas.

Una situación de crisis no deja espacios para "crear las condiciones necesarias para el crecimiento económico y la consolidación de la democracia", agregó.

Fernández subrayó que este año es importante para Haití, que podría encontrar oportunidades si llega a avanzar sobre "elementos prioritarios que constituyan la base de la estabilidad política".

Citó específicamente el presupuesto nacional, que no ha sido ratificado por el Parlamento, así como una agenda legislativa consensual, la publicación de la enmienda a la Constitución y la organización de las elecciones locales, municipales y senatoriales parciales.

Fernández expresó que la Misión esta "muy preocupada por el retraso" en la organización de dichas elecciones, que son una "exigencia constitucional".

"Se necesita voluntad política para avanzar", enfatizó, antes de advertir que "elecciones retrasadas o controvertidas arriesgan los esfuerzos para mejorar la imagen" de Haití como país donde las instituciones son fuertes y capaces de asegurar la seguridad de las inversiones.

A nivel de seguridad, animó a las autoridades a poner fin a los movimientos de antiguos militares a través del país, lo que constituye, según él, una "provocación inútil".

No obstante, reconoció que la decisión de crear una segunda fuerza nacional es "legítima", al tiempo que reafirmó que la Minustah y la comunidad internacional "apoyan el reforzamiento de la Policía, encargada de asegurar la seguridad y una estabilidad durable".

Fernández animó "firmemente" a las autoridades a "llegar a un consenso, más allá de las diferencias partidarias para tomar las decisiones que servirán a reforzar las instituciones (..), la estabilidad política y el desarrollo económico".