Tras superar la Covid-19 y haber sido dado de alta en junio, Félix Portorreal permanece en el Hospital Moscoso Puello a la espera de que lo acoja algún asilo.

SANTO DOMINGO.- El confinamiento generado por la pandemia agravó el frecuente abandono de ancianos en hospitales, cuyos familiares los dejan ahí y luego de un tiempo desaparecen, obligando a las autoridades a buscar apoyo para atenderlos.

 

Tras superar la Covid-19 y haber sido dado de alta en junio, Félix Portorreal permanece en el Hospital Moscoso Puello a la espera de que lo acoja algún asilo.

Portorreal, de 62 años y con aparente demencia senil, fue llevado a ese centro de salud por el servicio del 9-1-1 luego de recibir una llamada de allegados. Pero desde entonces ningún familiar ni vecino lo ha visitado.

En otros casos, familiares de los envejecientes los llevan a un centro de salud e incluso antes de que les tomen los datos usan algún pretexto para salir del hospital y no volver.

 

Trabajadores de la salud afirman que desde la llegada de la pandemia, el abandonado de ancianos en hospitales se han hecho más frecuentes.

 

Para el director del hospital Salvador B. Gautier, una crianza en valores es fundamental para que hijos y nietos se responsabilicen del cuidado de los adultos mayores.

 

Además de búsqueda la familiares, el tiempo de espera para el traslado de un anciano abandonado a un asilo o incluso su eventual deceso son algunos de los retos que afrontan a diario los hospitales.

 

Como aliados, los hospitales trabajan con el Consejo Nacional de la Persona Envejeciente a los fines de brindarles seguridad, alimentos y un hogar a estos abuelos abandonados.