Aseguran que los estudiantes se exponen al peligro de cruzar la concurrida avenida para llegar hasta la casa que ahora es su escuela, por lo que demanda también la construcción de un puente peatonal.

SANTO DOMINGO.- A un año de que la escuela de una pequeña comunidad del Kilómetro 63 de la autopista Duarte fue derribada con la promesa del Ministerio de Educación de reconstruirla aún no inician los trabajos, lo que ha llevado a que más de cien estudiantes reciban la docencia en la marquesina y patio de una vivienda.

Fue justo un mes antes de que las clases volvieran a impartirse de forma presencial, cuando la escuela primaria María Teresa Hernández de la comunidad La Cumbre de Villa Altagracia fue demolida completamente.  

Desde entonces, los estudiantes del centro educativo, cuya matrícula asciende a los 102 alumnos reciben la docencia en una vivienda prestada, propiedad de uno de los vecinos, que en la actualidad reside fuera del país, según explicaron los residentes de esta localidad.

Con poca ventilación, un reducido espacio y techos de lona, las autoridades del centro educativo han adaptado la marquesina y el patio de la residencia para llevar el pan de la enseñanza.

Asimismo se han visto en la obligación de dividir por tandas los cursos del nivel inicial y básico.

 

Pero las malas condiciones en la que imparten la docencia no es la única preocupación de los moradores, maestros y padres de alumnos, ya que aseguran los estudiantes se exponen al peligro de cruzar la concurrida avenida para llegar hasta la casa que ahora es su escuela, por lo que demanda también la construcción de un puente peatonal.